6 noviembre, 2019

Entre método y sensibilidad. Conversación con Olga Tenisheva y Nicolay Boyadjiev

por Pablo Goldin Marcovich

El centenario de la Bauhaus y el 99º aniversario de la Vkhutemas son una buena excusa para analizar las prácticas educativas contemporáneas en diseño y arquitectura. Por un lado, se puede sugerir una comparativa histórica para comprender los desafíos que enfrentaron las instituciones educativas a principios del siglo XX y los que enfrentan hoy en día. Por otro lado, esta ocasión nos invita a centrar nuestra atención en la concepción de estos modelos pedagógicos, sus ambiciones, su impacto, sus componentes y su relación con el espacio y el contexto en el que ocurren, tanto como las similitudes o contrastes en la definición de rol del arquitecto y la disciplina. Si bien se pueden encontrar semejanzas en estos dos momentos de la historia de la educación en arquitectura y diseño, ¿podría esto describirse como una relación de influencias o simples espejismos circunstanciales? ¿Qué lecciones o especulaciones se podrían generar? Me gustaría centrarme en el origen de Strelka, ¿cuál fue el desencadenante de este fenómeno, cuál fue la misión inicial y cómo ha evolucionado esa primera iniciativa?

Pablo Goldin: La entrevista ocurre en el centenario de la Bauhaus, el 99º aniversario de Vkhutemas y los 10 años de Strelka, todas historias similares pero diferentes sobre nuevas instituciones en el comienzo de nuevos siglos. Me gustaría centrarme en el origen de Strelka, ¿cuál fue el desencadenante de este fenómeno, cuál fue la misión o la declaración y cómo ha evolucionado?

Nicolay Boyadjiev: La misión oficial de Strelka desde el origen es la de “cambiar el panorama físico y cultural de las ciudades rusas”, pero esa búsqueda también puede aplicarse también las ciudades desde un punto de vista más amplio, abarcando temas de investigación que puedan sobrepasar los que normalmente definiríamos como “el entorno urbano construido”.  De modo que siempre hay ambiciones locales e internacionales o globales, y a veces trabajan juntas y otras se ramifican. En el contexto local, creo que había una falta una conversación sobre cuál es el rol de las ciudades, su valor y potencial como una institución para los ciudadanos. Antes de cambiar la ciudad, era importante cambiar la conversación sobre la ciudad y creo que esa inquietud estuvo presente en el ADN del Strelka desde el orígen. Para tener un impacto en el paisaje físico de la ciudad, es importante nutrir y conducir un diálogo continuo sobre la ciudad.  Esta es una de las razones por las que Strelka no es sólo una escuela de arquitectura, sino un Instituto enfocado en medios, arquitectura y diseño, explorando y trabajando los tres aspectos sin jerarquías entre ellos. Los proyectos de medios y comunicación en este “entorno urbano”, son tan fundamentales como cualquier componente urbano o arquitectónico. 

PG:Podríamos decir que el instituto tenía una doble misión: cumplir un papel educativo y ser capaz de generar conversaciones tanto con los estudiantes como con el público en general…

Olga Tenisheva: Creo que desde el principio, desde la perspectiva de los fundadores, una forma de lograr un progreso social o económico significativo es centrarse en las personas que van a impulsar este progreso, por lo que en Strelka siempre se ha tratado de concentrarse en el capital humano más allá de los proyectos o las investigaciones que generamos dentro del instituto. Si quieres hacer las cosas de manera diferente, necesitas educar a nuevos tipos de profesionales, estamos pensando en Strelka como un instituto donde aprendes a pensar fuera de los límites de la profesión para responder a las complejidades que implica el panorama urbano contemporáneo y trabajar en campos que aún no están formalizados. Buscamos crear una plataforma educativa y un espacio que permitan nuevos tipos de discursos. A la vez, creo que otra ambición era poner a Moscú en el radar como un lugar donde este tipo de conversaciones tienen lugar. 

NB: Otro componente importante del aspecto educativo de Strelka es el hecho de que  involucra audiencias internas y externas. No se trata solamente de “educar”  profesionales, sino que también se está creando un espacio para que el público y estos profesionales puedan vincularse y conectar e intercambiar ideas. Creo que es parte de poner a Moscú en el mapa como un lugar en donde esto puede suceder. Los espacios donde tienes diferentes tipos de audiencias cooperando. Los profesionales que invitamos aquí son muy conscientes del hecho de que para implementar e impulsar ideas positivas, necesitan poder comunicarlas a otras audiencias que no están totalmente inmersas en la profesión. Si comparas el instituto con otros entornos más académicos, en Strelka podrías decir que estamos interesados en diluir los límites entre el foro y la academia al punto en el que incluso el espacio donde se desarrolla nuestro programa busca materializar esos valores. Por lo tanto, comenzar una plataforma desde la nada resulta muy emocionante desde el aspecto del contenido educativo pero también desde el diseño de la propia institución.  Parte de ello también tiene que ver con tratar el espacio del instituto como un prototipo a través del cual este puede reinventarse continuamente en el corazón de Moscú. Por otro lado, como ex-alumno del programa educativo del instituto, creo que otra de las razones por las que quieres venir es esta fricción con el mundo real que sucede a través del contenedor que es este patio que se llena con diferentes tipos de personas, actividades y audiencias.

OT: Creo que es importante entender que hoy en día se siente que Strelka siempre ha estado aquí, pero en el pasado era un proyecto único para la ciudad, no había otro proyecto similar a lo que estaba sucediendo. Así que parte del proyecto fue formular nuevos estándares para diferentes tipos de educación y diferentes tipos de programas.

NB: Uno de los hechos interesantes sobre los diez años de evolución es el hecho de que el instituto, tal como fue diseñado como una plataforma, fue casi un protocolo para la educación. Esto implica una metodología flexible y una estructura para ejecutar un programa interesante que realmente puede adaptar el contenido que a su vez se modifica a sí mismo. Entonces, como probablemente hayas visto, en Strelka no tenemos necesariamente profesores de tiempo completo o una startup de tiempo completo que tenga que impulsar una agenda, sino que se trata más de crear algo lo suficientemente rígido como para ser estructurado pero también lo suficientemente fluido como para poder dejar que las cosas fluyan a través. En ese caso, el instituto se ha reinventado a veces a lo largo de los años. Incluso el logotipo de Strelka parece un esqueleto, como un marco, obviamente tomándolo de la tradición rusa del constructivismo y el estructuralismo, pero también en términos de pensamiento de las plataformas digitales. La idea de que como instituto eres capaz de evolucionar, de cambiar de acuerdo a la manera en que tu entorno va también transformándose. 

PG: Entonces, ¿tal vez esta flexibilidad le ha permitido a Strelka mantenerse en forma, para evitar el peligro de perder el impulso?

NB: Sí, para mantener la relevancia, mantener el impulso y adaptarse y responder a los cambios que puedan producirse. Lo que no siempre es un lujo que tienen otras instituciones de educación formal.

PG: Hablando específicamente sobre arquitectura, ¿cómo esta palabra o disciplina se refleja en la escuela? La idea clásica de una educación en arquitectura que puedes percibir en otras universidades relacionada con el olor del cartón, las maquetas y la tinta y los estudiantes mitad zombis que se apresuran hacia un plotter no es algo que percibas aquí. Pero aún así el instituto usa la palabra arquitectura, no ha eliminado ese término.

NB:Creo que actualmente en las escuelas de arquitectura hay mucha introspección sobre la profesión. Es una profesión que parece estar  en crisis permanente sobre su propio rol e identidad, y creo que en Strelka estamos interesados en generar un discurso ligeramente diferente, ya que no necesariamente está tratando de salvar o proteger nuestra (o ninguna) profesión. Definitivamente no es terapia para arquitectos. Si hablas de urbanismo, si hablas de la ciudad, por defecto involucra muchas profesiones distintas, por lo que no nos centramos especialmente en el arquitecto. Ciertamente, los arquitectos tienen un papel que desempeñar en esa ecuación y pueden llegar a tener un papel crítico pero no los ponemos siempre en el centro de esa ecuación. En ese sentido, nos enfocamos más en los aspectos multidisciplinarios de las investigaciones  puesto que el urbanismo en sí mismo ya es un campo multidisciplinario.

PG: La arquitectura es una profesión bastante caníbal que tiende a culparse o negarse a sí misma. No veo mucho de esa posición en su instituto para transformar la ciudad sin cambiar la arquitectura, pero tampoco la ambición de reclamar un espacio central en la discusión. Todavía hay un equilibrio.

NB: Sí, desde luego, no creo que el rol que intentamos desempeñar sea tomar posición sobre el papel de “la arquitectura”. Ni como una crítica ni como el tipo de arquitectos pensados como grandes maestros que afirman de manera repetitiva que nuestra profesión ha perdido poder y están tratando de recuperarlo. Entonces tal vez ese poder nunca fue tan fuerte ni real como algunos pensaron. Por otro lado, no estamos diciendo que los arquitectos no sean necesarios, porque obviamente hay un largo linaje de experiencia profesional que es muy importante y debe ser tomado en cuenta. El balance se halla en encontrar una metodología como “escuela de diseño” para integrar de manera productiva “pensamiento crítico” sin solamente generar “crítica” como posible resultado. Se trata de entender el concepto de diseño como un medio para “designar” y generar investigaciones de una manera proyectiva y propositiva en vez de un modelo puramente opositivo o contrario desde mi punto de vista. El pensamiento crítico está sumergido en el trabajo, pero creo que criticar el estatus del arquitecto o lamentar ad nauseam la pérdida de poder de una profesión idealizada supuestamente congelada en el tiempo es quizá no tan interesante para futuros profesionales.

PG: ¿En un contexto global entonces, qué es lo que hace al Strelka especial? 

OT: Creo que debido a que Strelka es bastante único no solo en Rusia sino también a nivel internacional, es difícil aplicar un cierto criterio que podría encajar en un determinado radar de escuelas de arquitectura. La forma en que operamos, la forma en que diseñamos el programa intencionalmente es muy diferente y creo que es experimental en ese sentido de la palabra. Nunca nos posicionamos en contra de instituciones más tradicionales, nos entendemos como una parte dentro  de un espectro educativo más amplio y estamos interesados en las iniciativas que otras escuelas están desarrollando. Sin embargo, aquí nunca hay un sentido de rivalidad o competencia o lo que sea. Strelka nunca tuvo la intención de ser un sustituto de las escuelas de arquitectura más tradicionales, siempre tuvo la intención de tener su propio enfoque.

NG: Básicamente  creo que es la experimentación, incluida la experimentación con el propio modelo educativo. Lo que dijo Olga es algo realmente importante: el objetivo no es reemplazar la educación arquitectónica, es poder complementar y encontrar formas de compartir las lecciones a través de una red amplia de exploración básicamente mutua. Creo que hay un papel para la academia y para las instituciones y las personas que realizan estudios durante largos períodos de tiempo, pero el modelo que Strelka está tratando de impulsar es uno que sea más flexible, uno que requiera esta libertad para conectarnos con circuitos académicos y no académicos para propósitos específicos sin entrar en una discusión sobre un tipo de educación comparado con otro. 

OT: Especialmente en el programa de posgrado donde se  supone que las personas que ya provienen de la educación superior ya tienen educación y experiencia fundamentales, más años de experiencia laboral real. Entonces, cuando entran estamos buscando intencionalmente interactuar con ellos en un formato diferente. 

NB: Lo intentamos de esa manera y si no funciona, lo cambiamos nuevamente. 

PG: No hay esa rigidez…

OT: No. Strelka en los últimos diez años, que son un período de tiempo significativo, ha pasado por distintas fases llevando a cabo su propio proceso evolutivo interno.  Hace cinco años, hace siete años, también se trabajaba a través de diferentes programas. Así que creo que si comparas cuando comenzó hace diez años, tenía esta sensación de “start up», porque todo comenzaba desde cero, y cada paso trataba de encontrar su propio marco. Tenemos suerte de poder reinventarnos constantemente. Pero incluso, aunque esa rigidez formal no exista, tenemos un modelo pedagógico que conlleva  principios de enseñanza y aprendizaje y un programa de estudios diseñado por nosotros. 

PG: Durante este tiempo, tuvo una amplia gama de enfoques educativos con programas en línea, un programa de maestría de dos años con la Escuela Superior de Economía …

OT: Si, Nicolay y yo estamos hablando más desde el punto de vista del programa de postgrado en el cual estamos más involucrados, pero Strelka es un gran ecosistema compuesto por programas muy diferentes. El año pasado comenzó Architects RF, un nuevo programa  de desarrollo profesional  para cien participantes de todo el país que se enfoca más en el estado actual de la práctica urbano arquitectónica en Rusia, en nuevas iniciativas y estándares. 

PG: Debido a su amplia oferta en distintos aspectos, la palabra promiscuidad me  viene a la mente constantemente cuando se habla de los programas educativos de Strelka pero también al hablar de su composición y la institución en sí misma. Hay un bar, una revista, una empresa de consultoría todo junto. Me gustaría saber cómo se refleja esa promiscuidad de los componentes sobre el funcionamiento de la institución.

NB: Tenemos una gran cantidad de metáforas para describir esto en los últimos diez años. Creo que desde el comienzo, el programa educativo, el programa público y el bar fungieron como los pilares de la cimentación. El patio siendo esta especie de “corazón” o “voz” de la institución, involucrando audiencias externas junto con el bar que funciona como una institución por separado pero no deja de formar parte de esta órbita. Muchos de los mejores proyectos han surgido en el bar, entrada la noche, porque ahí es donde vamos a pasar el tiempo, a sintetizar o simplemente ventilarse.

OT: Si, la idea nunca fue crecer en términos de escala: ir de 30 estudiantes a 300, sino crear los medios apropiados para trabajar con distintas audiencias y proveer nuevas oportunidades de aprendizaje para profesionales y para el público en general. Tenemos programas que se complementan entre ellos y tratamos de generar sinergias entre ellos, The New Normal, el programa de verano, Strelka Press, nuestro programa regional, la revista StrelkaMag, Architects.rf, todos ellos son parte de una misma órbita. 

NB: A medida que surgen nuevas ideas, estamos tratando de convertirlas en proyectos independientes, con un nuevo equipo. No hay un plan maestro, es más como imaginar qué funciona y crecer de manera orgánica.

PG: Parece un ambiente muy agrícola donde realmente consumes los productos que creas. Las diferentes partes del instituto parecen complementarse una a otra.

OT: La descripción que usamos a veces es inter independencia, es una forma bastante interesante de ver las cosas porque así es como lo entendemos internamente.

PG: ¿El modelo de organización interdependiente que mencionas, la estética de la escuela, las ideas que produce el instituto han alcanzado o se replican o tienen algún impacto en otros lugares?

NB: Uno de los resultados es un grupo de gente distinta entre ellos que piensan sobre las ciudades y sobre ellos mismos como actores urbanos de maneras diferentes.Tenemos una larga lista de alumnos haciendo cosas diversas luego de haberse “graduado” del instituto tanto adentro como afuera de marcos profesionales o académicos más convencionales.

OT: Viendo la arquitectura no como un producto sino como un lenguaje, como un medio de comunicación.

PG: De la misma manera en que Bauhaus reformó la posición del arquitecto y el diseño en la sociedad, ¿Strelka está reformando la profesión?

NB: Sí, quizá de manera similar a la Bauhaus estamos explorando el potencial urbano que tienen las nuevas herramientas de diseño, tecnologías y “lenguajes” en el cruce de distintas disciplinas (arquitectura, software, normativas…) quizá aislados de manera artificial en el comienzo del siglo XXI. Pero también de manera distinta a la Bauhaus, nos enfocamos menos en “moldear mentes jóvenes” y más bien en juntar gente que ya es muy inteligente en un mismo cuarto dándoles el espacio y el entorno para que interactuen y trabajen en proyectos con el enfoque del New Normal. 

OT: Es como un laboratorio para probar y crear prototipos de nuevos tipos de prácticas.

PG: Al leer acerca de la Bauhaus y Vkhutemas, existía la ambición de poder interactuar con el entorno y permitir que los proyectos llegaran a su siguiente fase. Pasar de dibujos a edificios y superar la tragedia de no materializar los proyectos. Leonidov, por ejemplo, nunca logró construir sus proyectos a pesar de que fueron publicados. ¿La escuela está enfrentando esa misma crisis de realización?

NB: No contemplamos los proyectos que se generan en el Instituto como “proyectos finales”, más bien los vemos como la “primera presentación pública” de una idea que continúa su camino por el mundo de muchas maneras, ya sea como un proyecto o simplemente como una pensamiento que puede ser comprendido o no comprendido por una audiencia distinta de manera a veces más o menos productiva pero en ambos casos, es algo que está fuera de tu control como autor. Generar y compartir una idea es en sí mismo una manera de realización. El hecho de que algo no esté construido no significa que no esté materializado.

PG: ¿Tienen algún sistema de acreditación o medición?, ¿Cómo estructuran sus programas?

OT: No hay un sistema o criterio formal sin embargo hay una dirección y un marco de referencia y una serie de valores y prioridades que hemos definido nosotros mismos. Tener un plan o un camino no significa que no podamos calibrar y definir exactamente lo que vamos a hacer en los siguientes 5 años, permitimos que algunas cosas evolucionen de manera orgánica. 

Estamos hablando de los últimos tres años de New Normal, donde los estudiantes responden básicamente a un programa formulado por Benjamin Bratton, el director. El programa es bastante abierto, se ofrece en términos generales, no tiene un alcance concreto ni plantea un problema que necesitan resolver. Por lo tanto, nuestra agenda y nuestra meta es crear el espacio donde estas ideas puedan surgir y tener lugar.  Para los proyectos finales, los alumnos tienen una cantidad de tiempo bastante corta de seis semanas y les damos mucha flexibilidad para definir el medio y el producto a través de los cuales van a comunicar sus proyectos. Algunos desarrollan prototipos o softwares, o videojuegos, ensayos cinemáticos, una investigación formal o un reporte estratégico. Entonces, cuando salen del instituto, algunas de esas ideas son desarrolladas con mayor profundidad y presentadas en distintos formatos o logran convertirse en proyectos distintos y cobrar vida por sí mismos. 

PG: No existe esta idea de «productos» que deban producirse …

NB: No hay productos específicos que esperamos como tales, pensamos más bien los proyectos como una idea o concepto que puede necesitar distintos resultados de acuerdo a audiencias específicas, todo eso en conjunto constituye el proyecto sin que necesariamente uno de los resultados lo represente en su totalidad. Esto es algo que me gustaría enfatizar en relación con la Bauhaus, la escuela no es una “fábrica” sino más bien una plataforma. 

PG: Sí, algunos de los conflictos del modelo Bauhaus surgieron desde el momento en que también se desempeñaba como una fábrica. La silla Breuer, por ejemplo, la escuela quería comercializarla para financiar la institución, pero en el momento en que intentaban hacerlo descubrieron que el estudiante ya lo había hecho para sus propios fines. En este sentido, si el Instituto se está convirtiendo en algo más de lo que la misión inicial supuso, ¿cuál sería el futuro y el significado de Strelka? El proyecto New Normal está llegando a su fin, ¿está buscando continuidad o cambio?

OT: New Normal, el programa que comenzamos en 2016 no va a continuar de manera presencial en Moscú pero seguirá como un think tank, como una plataforma, como un entorno, que todavía puede aportar ideas y proyectos. Estamos buscando nuevos caminos que puedan tener una fuerte presencia digital en la que la presencia física en un salón de clases no sea necesaria para poder participar en ellos. En cuanto al programa de posgrado lo estamos rediseñando y la nueva versión será anunciada en el verano. El programa presencial seguirá llevandose a cabo en Strelka, es el corazón del instituto, solo tendrá una temática distinta y una serie distinta de preguntas a responder mientras que The New Normal continuará existiendo en una forma distinta con los graduados y más gente uniéndose a él.  

PG: Esta “flexibilidad” en las formas de la escuela que podría llamarse incluso como “liquidez”, me hace pensar en el término «abstracto» y las muchas apariciones que tiene en las conversaciones relacionadas con su institución. ¿Se consideran una institución «abstracta» o cómo juega esa ambigüedad en el Instituto?

NB: Obviamente, Strelka es una cosa física en el corazón de Moscú, pero también es un vehículo para ideas que provienen del exterior a través de publicaciones, pláticas de boca a boca u otros medios.  En ese sentido, siempre es bueno encontrar en una conferencia o seminario en otro lugar que no esté relacionado con nuestra institución algún proyecto que no se produjo dentro de New Normal, pero se reconoce como el «tipo» del trabajo que se hace ahí o en Strelka. Un poco como en la Bauhaus, el legado excede su propio contenido físico y se convierte en el portador de un mensaje por encima de si mismo. Quizá a eso te refieras con “liquidez”, esa ambigüedad de saber o no saber si esto es algo que ha surgido dentro o fuera de la institución es parte de su propio éxito. 

PG: Algunas ideas también están llegando a Strelka desde el exterior.

NB: Por supuesto. Por definición, como plataforma esencialmente no somos un filtro sino una esponja. Tenemos un programa muy activo en el verano con una cantidad significativa de conferencistas y diferentes personas que vienen a los eventos, comparten ideas, grabamos esas conferencias, hacemos transcripciones, aprendemos de ellos, las compartimos con todo el mundo. Creo que todas las instituciones deben verse de esa manera, no solo como un edificio cerrado en esta o aquella ciudad, sino como una red más amplia y abierta que transmite esta o aquella idea.

PG: Al buscar la definición del nombre, encontré la historia del perro que fue lanzado al espacio y sobrevivió a la misión, Strelka, como una flecha que apunta a algo pero también como un arma. Como lo veo ahora, quizás esté más relacionado con las dos primeras definiciones …

OT: Si, la palabra en realidad tiene muchos significados en ruso… 

NB: Cuando vine por primera vez como estudiante, pensaba que Strelka era utilizado para representar una “flecha” apuntando hacia el futuro o algo así. Sin embargo creo que  resultó ser el nombre de un cluster que se encontraba aquí antes de la escuela. 

OT: Sí, solía ser el nombre del grupo artístico que solía ocupar este espacio.

PG: Lo pensé más sobre el perro y su experiencia heroica pero incierta.

OT: Originalmente estaba pensado que se llamará Escuela MAD, escuela de Medios, Arquitectura y Diseño, que describe mejor lo que hacemos aquí.

PG: Pero en comparación con la Escuela MAD o algo más obvio, «Strelka» da una especie de enfoque futurista, casi profético o heroico a la escuela. Esos adjetivos o impresiones me hacen pensar en el libro The Bauhaus idea and Bauhaus politics donde la autora Éva Forgács explica que los arquitectos rusos de Vkhutemas se vieron más como profetas que brindaban un camino e ideas a la sociedad, mientras que los arquitectos de la Bauhaus tenían una percepción más práctica. ¿Cómo se refleja el hecho de estar en Rusia, en el amplio aspecto cultural, histórico y físico, en la escuela y su percepción?

NB: Sí, pero creo que fue casi accidental, y eso también es una parte interesante de la historia. No podemos ignorar el hecho de que el Strelka está ubicado en Moscú, en Rusia incrustado en un contexto con una cultura  y una historia inclinados hacia el futurismo. Pero no estamos interesados en replicar esta utópica y nostálgica versión del futuro y cómo debería ser. Creo que no se trata de modelos proféticos o prescriptivos del futuro sino de idear modelos más abiertos y proyectuales. Sin forzar un ideal pero más bien creando las condiciones para que algo deseable crezca y creo que Moscú es la ciudad perfecta para lograrlo.


Olga Tenisheva es la Directora  Ejecutiva de Educación en el Instituto Strelka para Medios, Arquitectura y Diseño. Se encuentra en cargo de la planeación estratégica y la coordinación de las actividades educativas y el programa de posgrado desde 2016. 

Nicolay Boyadjiev es un Arquitecto y estratega en temas de diseño basado en Montreal y Moscú. Actualmente es tutor de diseño en el programa The New Normal en el Instituto Strelka para Aquitectura, Medios y Diseño en Moscú. 

www.strelka.com

 

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