3 julio, 2012
por Arquine
Se trata de un espacio abierto y enterrado que busca generar un acontecimiento de percepción y legibilidad distinto como parte del contexto urbano. Una vez dentro de la tierra, el teatro aparece como el final de esta secuencia de espacios. La síntesis del edificio culmina con la función de un tiempo detenido, volver a crear un lugar para contemplar, bajo tierra. Entendido como un palimpsesto urbano por capas de historia y arquitectura, el teatro se ubica como un refugio de sosiego dentro de la rutina cotidiana de la ciudad.
El teatro y la Dovela funcionan como dos espacios ambivalentes; supraestructura y una superestructura que convergen en una misma plaza. Por debajo de la superficie, el espacio contiene una secuencia de terrazas excavadas que permite entradas de luz generando un movimiento en cada uno de los muros. Los espacios excavados también incluyen espacios abiertos al cielo, protegidos por una estructura metálica simbólica. Una vez dentro de la tierra, el teatro aparece como el contenedor del edificio que culmina con una función de atemporalidad y contemplación. Por encima, las columnas generan un movimiento de luz y sombra como parte de una gran planta libre vinculada al subsuelo.






Fotos: Israel Solórzano
Planos y modelos: Ensamble Studio