19 noviembre, 2018

El futuro llegará en cualquier momento.

por Ernesto Betancourt

La Arquitectura de las Américas, es una arquitectura de características particulares, en cierto modo, una arquitectura solar, anclada en la topografía. Sensible a las tradiciones, a la historia, sin embargo también vuelta hacia el futuro, como advertía Ramirez Vazquez: “El futuro llega a cada instante”

Bernardo Gómez-Pimienta

 

El pasado 25 de octubre, Bernardo Gómez-Pimienta fue nombrado miembro de la Academia Francesa de Arquitectura. La ceremonia se llevó a cabo en su sede en París, en la Place des Vosges, que mandó construir Enrique IV a partir de 1603 como un complejo para artesanos de la seda, conformando el primer gran espacio público y civil en la capital francesa. 

La Academia Francesa de Arquitectura se fundó en 1840, durante la llamada “Monarquia de Julio”, bajo el reinado de Luis Felipe de Orleans y es heredera de la Academia Real de Arquitectura creada por Colbert en el reinado de Luis XIV. Tras la Revolución se transformó en la Sociedad Central de Arquitectos, con la finalidad de tutelar la enseñanza de la arquitectura y redactar un código de obligaciones para los profesionales. A partir de 1953 se conforma como sociedad de utilidad pública y asume la tarea de reunir a los arquitectos más sobresalientes de Francia. Su labor hoy en día se concentra más a la difusión, investigación y promoción de la cultura arquitectónica, así como en ser custodia del archivo de la Sociedad Central que cuenta con una notabilisima colección de libros, documentos y planos de los siglos XIX y XX, ampliandodo su matrícula a no franceses.

Bernardo Gómez-Pimienta (1961) es, desde este año, el único miembro latinoamericano en la Academia entre los extranjeros pertenecientes a la institución gala. La academia  admite un número limitado de extranjeros en reconocimiento a su carrera y para enriquecer el intercambio cultural: Oriol Bohigas, Norman Foster, Rafael Moneo, Alvaro Siza o Renzo Piano figuran entre algunos de sus 70 miembros extranjeros. El nombre del arquitecto mexicano se une a otra lista igual de ilustre de connacionales que le antecedieron, entre los que destacan: Ricardo Legorreta y Pedro Ramirez Vazquez o, entre los latinoamericanos, Oscar Niemayer, Rogelio Salmona y Raúl Villanueva.

El trabajo del nuevo miembro de la Academia Francesa es muy conocido en México y en muchas partes del mundo gracias a las diversas obras salidas de su taller, bgp arquitectura. Su obra ha sido reconocida en bienales y concursos nacionales e internacionales. Hace dos años concluyó la rehabilitación de la avenida Presidente Masaryk, recuperando uno de los corredores comerciales más significativos de la Ciudad de México. Gómez-Pimienta es doctor en arquitectura, miembro honorario de la AIA, miembro permanente del consejo editorial de Arquine y director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Anáhuac. Ha editado varios libros de su obra y recientemente un catálogo de muebles diseñados por arquitectos mexicanos del siglo XX.

En un magnífico salón dentro del conjunto diseñado por Louis Metézeau, Goméz-Pimienta pronunció su discurso de aceptación ante miembros destacados de la Academia. La ponencia es una síntesis de más de 500 años de arquitectura en suelo indigena, novohispano, mexicano y moderno. Arquitectura dentro de las fronteras de un territorio marcado por su topografía rítmica de valles y montañas y por su dimensión solar. En su presentación no solo se hace referencia a los elementos de un catálogo tipológico de espacios abiertos, plataformas, taludes, anchos muros pétreos, color y sombras profundas, sino a la forma en que se adaptaron y transformaron las formas, el léxico y los esquemas llegados de otras geografías y culturas, primero con las construcciones novohispanas, después con la influencia francesa e inglesa en el siglo XIX y de las vanguardias modernas en el siglo XX.

Francia y México han tenido múltiples encuentros y desencuentros a lo largo de su historia. La cultura ha sido el más firme canal de comunicación reciproca entre ambas naciones. Es difícil imaginar a Diego Rivera sin su formación cubista en Francia, a Bretón sin su itinerario surrealista por México o a Paz y Le Clézio sin su intercambio cultural. El nombramiento de Gómez-Pimienta es muestra de ese nexo cultural franco-mexicano, honra y le brinda a la arquitectura de México un escaparate permanente en otras regiones. Como dijera Gómez-Pimienta en su discurso,

“la arquitectura se desarrolla en un medio específico, es resultado de la historia, de las tradiciones, de la geografía, de las técnicas de construcción, y de otras condiciones que definen y se convierten en una suerte de espejo de esa cultura y de sus aspiraciones. ¿Qué diferencias existen entre la arquitectura que nosotros construimos con sus condiciones específicas con las que construyen otros? ¿Qué influencias o que matices o singularidades podemos ver en un proyecto construido desde México? ¿Es posible percibir una sensibilidad visible y clara que diferencie nuestras construcciones?

Son esas preguntas a las que Bernardo Gómez-Pimienta intenta, más que dar respuesta, mantener como interrogantes y retos constantes de una practica arquitectónica que se mantiene siempre entre la tradición y la vanguardia, entre el pasado y el futuro, un futuro que como titula el nuevo miembro de la Academia su ponencia: “puede llegar en cualquier momento”.

 

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