9 julio, 2014

El arte es una cadena de frustraciones

por Andy Butler | @andybutlernet

Conversación con Frederic Amat

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AB: ¿Cuáles son las influencias mas importantes en tu vida, las que te han llevado a las cosas que exploras ahora?

FA: El patrimonio. He aprendido de muchos maestros. Por ejemplo, uno de los problemas en la obra Solc, en Barcelona, es que fue muy difícil hacer un mosaico con lo que he robado durante todos estos años. Para mí es muy importante el legado. A veces trato de dar respuesta a ese legado, no sólo seguirlo, y en ocasiones termina transformándose por completo.

AB: Tu trabajo se vierte en múltiples medios de expresión, ¿hay algún medio que té de algo especial?

FA: La vida.

AB: ¿Y en cuanto a materiales?

FA: Me gusta trabajar con la luz. Aunque hay tantos pintores que tienen cierta curiosidad por el movimiento. Una de las mejores cosas que sucedieron en el siglo pasado fue el cine. Por supuesto que admiro a muchos cineastas, pero a los que más admiro es a los que trabajan fuera de la corriente principal del cine, a los que trabajan en su forma más dramática. Y, por otro lado, las cosas fascinantes en los nuevos medios que aparecen, como el video. Yo creo que en el cine, que tiene una corta historia, aún hay mucho que hacer. Tiene que ver con la disolución de las fronteras entre la pintura, la escenografía o el cine. No se trata de ir saltando de un territorio a otro, sino de la permeabilidad que hace, por ejemplo, que una maqueta que uno realiza para un proyecto escultórico de 200 metros, y que se frustra, se convierta en otro objeto que uso para un performance donde veo a mi interlocutor en una pantalla mientras le ofrezco una fuente de tinta negra, que en realidad es la misma tinta negra con la que pinto una pintura que él no ve. Hay un juego de resonancias, una respuesta a la vida. Y volvemos a la preguntas sobre los maestros: claro que tengo una constelación de maestros que es muy importante: yo no salgo de la nada. Si ignoro esta constelación de maestros, no soy nadie; mi identidad es la constelación de maestros que me he ido encontrando.

AB: Mencionaste la importancia de tus maestros y de personas que roban cosas de los demás. ¿Hay algunas personas que puedas nombrar, específicamente con las que estás trabajando ahora?

FA: Cuando digo “robar” lo digo en el sentido mas admirativo del término. Hay artistas que van robando. Pero hablamos de la palabra creatividad en el sentido de dar a ver lo que no existe. Ése es el gran tema del arte. Dar alternativas, dar respuestas, dar a ver lo que no se ha visto antes. No importa el medio que propongas, lo que importa es que lo que aparezca tenga un sentido de revelación. Lo más curioso es que siempre esa revelación implica cierta frustración. Creo que el arte es una cadena de frustraciones. Me parecen ridículos los artistas felices consigo mismos. Me gusta cuando el artista tiene una conciencia del fracaso que lo anima a hacer la siguiente obra. No hay obra perfecta: toda obra es un fracaso.

AB: ¿Hay algo que la gente que mira tu trabajo podría no detectar, pero de lo que tu sí eres consciente cuando estás creando?

FA: Lo mejor es cuando el público hace su propia obra a través de mi trabajo. Ya no estamos en tiempos de visiones totémicas; estamos en un momento de visiones transversales, entendidas en distintos niveles. ¡Hay que abrir las ventanas y las puertas! ¡Nada es cierto, todo es frágil!

AB: ¿Hay alguna superstición que te haya impedido explorar algo en particular?

FA: No tengo supersticiones: tengo obsesiones. No soy compulsivo; obsesivo sí, claro, y más allá de eso: intuitivo.

AB: Aparte de crear, ¿qué otra obsesión tienes?

FA: Déjame hacerte una pregunta, ¿crees que soy yo el que pinta las pinturas o las pinturas me pintan a mí?

AB: Yo diría que la obra pasa a través de ti, que eres el canal para la obra.

FA: Mis pinturas me pintan a mí… Cuando hablo de pinturas no lo hago en el sentido romántico del pintor con caballete —al que respeto mucho—: quizá yo acabe con un sombrero de paja pintando acuarelas; tal vez esa sea la gran madurez a la que aspiro, pero después de haber pasado por lo más necesario que tenga que pasar un artista: una actitud subversiva. Cuando hablo de pintura lo hago en el sentido amplio. Tu dices que soy un transmisor: no. Todo eso me pinta a mí. Yo me descubro como un primer espectador de mi trabajo. Creo que es una estupidez de los artistas decir “quiero hacer algo,” porque en realidad descubre. Esta actitud es muy importante. Esta idea de estar un tanto a la deriva, perderse a uno mismo, porque ¿cómo puedes viajar si no es a la deriva? Ésa es la manera de encontrar paisajes, tesoros imprevistos. Subrayo la palabra: imprevistos. Te sorprenden a ti por que no los has visto antes: sólo perdiéndose uno se encuentra.

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Frederic Amat – Barcelona| Artista

Pintor cuyo trabajo desafía una única forma de categorización. Su concepción abierta de la pintura le ha llevado a integrar en su trabajo creativo múltiples lenguajes artísticos. Ha realizado escenografías para la danza y el teatro,dirigido y conformado los espacios escénicos de óperas e ilustrado diversasobras literarias. Dentro de sus intervenciones en espacios arquitectónicos, ha desarrollado proyectos que combinan pintura, escultura y cerámica: El Mural de les Olles, Villanurbs, Pluja de Sang o Mur d´Ulls.

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