5 febrero, 2013

El animal público

por Miguel Mesa del Castillo | @filoatlas

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Una ciudad sólo puede ponerse a la venta si se ha sido capaz de pacificarla antes, de demostrar que está dispuesta a someterse y obedecer. Para ello se dispuso ese nuevo artefacto categorial que es el espacio público, del que políticos y filósofos brindan la ideología y al servicio del cual, en orden a su reificación física como lugar, los diseñadores de ciudad conciben formas, imponen jerarquías, distribuyen significados, determinan o creen determinar usos. Pero, indiferente a teorías, planos y planes, a ras de suelo, afuera, mientras tanto, nada puede impedir que continúen multiplicándose los trasiegos y entrecruzamientos infinitos de cuerpos y miradas, el merodeo de las multitudes, la amenaza de lo inconstante, todo aquello que hasta no hace mucho nos atrevíamos a llamar sencillamente la calle

Manuel Delgado

Manuel Delgado (Barcelona, 1956), licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona donde se doctoró en Antropología, realizó estudios de postgrado en la Section de Sciences Religieuses de l’École Pratique des Hautes Études, en la Universidad de la Sorbona de París. Es profesor titular de Antropología Religiosa en el Departamento de Antropología Social de la Universidad de Barcelona. Su itinerario intelectual es inabarcable, tanto en la actividad editorial como en el ámbito académico, la producción ensayística y la participación en múltiples foros y espacios de debate público. Presta su voz regularmente a programas de televisión y radio donde se ha distinguido como un brillante polemista sobre la vida en las ciudades. Ha intervenido en obras cinematográficas como el extraordinario documental «De nens (2003)» dirigido por Joaquim Jordá.

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Es autor de una ingente producción bibliográfica sobre diversas materias de estudio como la etnología religiosa, las formas de culto y chamanismo de la contemporaneidad, o la antropología de las ciudades. La publicación y el éxito editorial de sus principales trabajos sobre la ciudad: «El animal público. Hacia una antropología de los espacios urbanos (1999)»; «Sociedades movedizas. Hacia una antropología de las calles (2007)»;  «La ciudad mentirosa. Fraude y miseria del “Modelo Barcelona” (2007)»; y «El espacio urbano como ideología (2011)», han reanimado los debates sobre la ciudad, señalando la problemática relación entre las denominadas “cultura urbana» y «cultura urbanística».

Reivindicando figuras tan centrales y en algunos casos tan desplazadas de los debates actuales, como Henri Lefebvre, Jane Jacobs, Erving Goffman, y Gabriel Tarde entre muchos otros, Manuel Delgado ha desarrollado importantes ideas sobre la ciudad que se dirigen hacia la afirmación de lo urbano como producción colectiva. En este sentido el diseño material, la gestión, la regulación y la administración del espacio que son, en los repartos de atribuciones más consensuados, las labores que se delegan a las prácticas urbanísticas y a la arquitectura, serían para Delgado un intento imposible de hacer legible una realidad asintáctica compuesta de multiplicidades entrecruzadas que se encuentran en lo que llamamos el espacio público (o utilizando un término más próximo a su pensamiento, la calle), habitado por “el animal urbano”.

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Deudor de una noción crítica de la arquitectura que subordina y localiza las actividades de arquitectos y urbanistas en la materialidad y la estabilidad cristalizada de sus artefactos, próxima al pensamiento de Lefebvre y a su idea de “ilusión urbanística” y muy cercana también a la lectura de Richard Sennett, que les atribuye una carga ética de tradición protestante, este enfoque entiende la ciudad como una entidad incoherente, inestable, ilegible y enormemente compleja. De tal manera que lo urbano, que sería entonces el lugar del conflicto, de la desobediencia y de la resistencia, de la intensidad y la vitalidad social, de la diversidad y de lo excesivo, se vería, para Delgado, permanentemente intervenido y contestado por las prácticas urbanizadoras cuyo “mandato”, por otro lado irrealizable, consistiría en inventariar, pacificar, organizar, reticular, racionalizar, clarificar y desconflictivizar la vida urbana.

Manuel Delgado mantiene también una constante e incansable presencia en la red a través de su imprescindible blog “El cor de les aparences” que reúne múltiples aspectos de su actividad intelectual relacionados con la actualidad política, la vida cotidiana y la dedicación académica.

*El Congreso Arquine No.14 pregunta ¿de qué hablamos cuando hablamos de espacio? para explorar las distintas acepciones de su significado, aristas multidisciplinares para redimir el valor de cada una de éstas y así develar las Especies de espacios.

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