6 noviembre, 2014

Ejemplos ejemplares | The Overlook Hotel

por Pedro Hernández Martínez | @laperiferia

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La arquitectura siempre se ha querido definir así misma como un objeto complaciente, un lugar de tranquilidad, de inmovilidad, donde la persona viviría y encontraría su calma. Esto es algo muy repetido desde siempre, una especie de código ontológico no escrito que deben cumplir los arquitectos o al menos, dar a entender y enseñar a los estudiantes durante su formación. Pero si un diseño arquitectónico puede construir un lugar de sosiego a través de criterios como la experiencia perceptiva mediante el uso consciente de aspectos como la luz, la sombra, la temperatura o la humedad a través de un correcto uso material y una buena organización espacial; se podría subvertir y pensar que hay formulas en las que la arquitectura sea capaz de ser displicente, de trasmitir desasosiego, desorden y neurosis.

Kubrick sabía esto muy bien, conocía a la perfección el poder de la arquitectura para transferir y evidenciar traumas y dolores. Y eso es lo que ocurre en su casa. Sus mecanismos y artificios, más propios de montaje cinematográfico que de la disciplina arquitectónica, son sutiles pero reales. Así, su Overlook Hotel, donde se desarrolla la mítica cinta de The Shining, incluye toda clase de imposibilidades para desorientar al espectador de lo que está viendo. Una muestra más que conocida sus consabidos e infinitos pasillos decorados con una moqueta geométrica de chillones colores o el aislamiento forzado al que somete el lugar consecuencia de una larga noche de invierno. Pero su secreto más oculto –a primera vista aunque nuestro cerebro sea capaz de reconocerlo- es el complejo y rico uso espacial de la planta. En realidad, el Hotel Overlook es un hotel imposible y surrealista, cercano a los sueños de Escher, donde las ventanas, pese a introducir la luz del sol, dan a los muros ciegos y las habitaciones son más grandes de lo que deberían.

El hotel es en realidad un enorme laberinto que busca desestabilizar la cordura del protagonista, primero, y nuestra propia racionalidad. La lección del Kubrick arquitecto no está en el este hotel en sí, sino en entender las capacidades de la propia arquitectura. Un diseño tiene la capacidad de eso.

*Nota: Para más información, en esta web puede encontrarse todo un análisis espacial de la casa.

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