4 diciembre, 2018

De la vivienda a la historia | Conversación con Zaida Muxí

por Rosalba González Loyde | @LaManchaGris_

Todos los días algo de lo que vemos y experimentamos no es real. La forma en cómo hemos vivido y aprendido sobre el mundo, la Historia, con mayúscula, ha sido escrita por los vencedores, mayoritariamente por ellos —énfasis en el masculino que aquí no tiene nada de genérico. Zaida Muxí, quien desde hace décadas ha estado investigando sobre la participación femenina en la arquitectura y el urbanismo, nos ofrece una visión distinta sobre estos conocimientos en occidente desde una mirada distinta, arquitectas, urbanistas, escritoras que ofrecieron sus conocimientos para transformar, desde su experiencia, el habitar de los demás y que, sin embargo, fueron difuminadas o borradas de la historia.

Muxí visitó recientemente México para presentar su último libro ‘Mujeres, casas y ciudades’, editado por DPR-Barcelona, la buscamos para entrevistarla y que nos contara sobre su experiencia en los temas de feminismo, arquitectura y ciudad y su última publicación.

 

Rosalba González Gracias por estar aquí y muchas gracias también por el libro que acaba de publicar. En el contexto profesional quizá de vez en vez nos cuestionamos nuestro rol en la profesión que ejercemos, pero pocas somos reactivas frente a lo que sucede, ¿qué le llevó a tomar la iniciativa y comenzar a hablar de la participación de las mujeres en la arquitectura y del urbanismo?

Zaida Muxí Cuando terminé mi tesis doctoral, que se llama Arquitectura de la ciudad global, era bastante crítica y negativa con el estado actual de las ciudades… La presencia de los grandes poderes fácticos en las decisiones urbanas, las ciudades que se ocupan solo del espectáculo.  A partir de algunas lecturas veía como la sostenibilidad, la participación y la perspectiva de género aplicada al urbanismo podría ayudarnos a cambiar algo. Eso me llevó a trabajar con un grupo de mujeres, pero también a estudiar por mi parte.

 

Mientras trabajaba con grupos de mujeres, relata, se dio cuenta de la sabiduría que se puede extraer de la experiencia de las mujeres en la ciudad y cómo ésta puede servir para mejorar las ciudades, pero además se percató de la ignorancia que persiste respecto a la participación de las mujeres en la historia de la producción de ciudad y de arquitectura.

 

ZM Yo pensaba “tenemos que hacer esto que es nuevo” y no es nuevo, ha habido muchas aportaciones de mujeres a lo largo de la historia, que siempre han estado enfocadas en lo mismo, al final desgraciadamente la historia es como un mal sueño, una pesadilla en la que siempre vuelve a pasar lo mismo con otro envoltorio, pero es igual. Encuentras mujeres como Christine de Pizan que escribe el libro ‘La ciudad de las damas’, que no es una forma urbana, pero lo que está pidiendo es una ciudad pacífica, de respeto, que se mantenga y que sea agradable vivir en ella. Lo que está poniendo sobre la mesa es la vida frente a todo lo que ha regido la construcción de las ciudades: las guerras, el dinero…

Para las jóvenes tener referentes es importante, si no repetimos esquemas patriarcales machistas. Si tu único referente es un hombre, lo que harás es dejar tu mochila de mujer en la puerta y cuando entras a trabajar convertirte en un arquitecto y no en una arquitecta. Creo que eso es indisociable, somos una experiencia de mujer. Ninguna profesión se puede disociar de la experiencia como personas.

 

La participación de las mujeres en el espacio de la casa fue fundamental, sin embargo, la limitación de las mujeres a participar en la práctica arquitectónica estuvo durante siglos limitada en el hogar. El rol de ama de casa, de madre, de esposa que debía mantenerse en casa y es en ese mismo espacio en donde varias mujeres hicieron aportaciones que son trascendentales para la vida al interior de la vivienda.

RG En el capítulo III se habla de la práctica arquitectónica que está vinculada a la experiencia en la que, por el rol de las mujeres y su limitación de acción al espacio de la casa provoca que aporten hacia el diseño de los espacios de la casa. Me atrevería a afirmar que incluso en el diseño de los muebles al interior, ¿por qué se le atribuye a Le Corbusier la idea de la máquina de habitar si fueron mujeres quienes comenzaron a hablar de la tecnificación de los espacios de la vivienda?

ZM Porque él hizo un libro. Él fue un maestro en entender que la publicación de las cosas era parte del reconocimiento. Fue un experto en entender la lógica de la necesidad de héroes y mitos. Es un precursor en entender muchas dinámicas que perduran hasta hoy, por un lado, una sociedad que necesita estos mitos, estos héroes; pero creo que esto es muy negativo tanto para la profesión como para hombres y mujeres, ninguna cosa que haga el ser humano es aislada. Sin embargo, la sociedad está llena de relatos de héroes individuales, a parte heroes [énfasis en el masculino] con nombre, mitos… y eso nos hace mucho daño porque si tú no eres un héroe —que la mayoría no lo somos—, quedas fuera de cualquier reconocimiento y hasta de tu propio reconocimiento. Avocarte a la frustración incluso antes de empezar.

Volviendo a la máquina de habitar, Le Corbusier lo hace como pura estética, porque tampoco le importa tanto cómo funcionan sus casas, en todo caso las decisiones funcionales las resuelven otras personas. En cambio, cuando las mujeres, a partir de mediados del siglo XIX y especialmente en el cambio del siglo XIX al siglo XX, con todas las teorías fordistas de la industrialización, entienden que siguiendo esas teorías y aplicadas a la vivienda se pueden mejorar las condiciones de vida, especialmente las de las mujeres en la casa.

 

RG La cocina como espacio de control femenino, especialmente con relación a la educación y a la salud que son promovidas para desvincularlas de la vivienda, la cocina no y no parece verse cercano. ¿Qué cree que pase en el futuro al respecto? ¿Hay un camino por eliminar ese espacio tan femenino-demandante de la casa?

ZM Las propuestas de vivienda de los y las arquitectas del movimiento moderno ya planteaban una gran diversidad de tipologías de vivienda, con cocina, sin cocina, para mujeres solas, para familias sin hijos… había ese pensamiento de atender la diversidad de la población. Lo que pasa es que se ha simplificado todo, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial donde hay un debate entre una visión cualitativa de la vivienda y una cuantitativa, ganó la cuantitativa. Y hoy en día sigue ganando la cuantitativa, lo que pasa que disfrazada de cualitativa, con arquitecturas de formas sin ninguna reflexión a profundidad.

 

RG Cuando hablas sobre la participación de la crítica en arquitectura y urbanismo las mujeres son quizá más grises, especialmente aquellas más incisivas en la crítica a la forma de pensar la arquitectura y el urbanismo desde una mirada masculina. Jane Jacobs me parece trascendió porque su voz hizo eco de otras voces, no sólo femeninas. ¿Por qué incluso en la crítica domina la voz masculina el espacio?

ZM La voz masculina es una voz autorizada y nosotras seguimos siendo criadas sin esa voz autorizada para hablar. Es importante trabajar participación con mujeres separadas de hombre para que ellas adquieran confianza y luego poder hablar en un grupo mixto. Las mujeres hablamos menos en un grupo mixto que los hombres. Tenemos asumido que debemos estar seguras de lo que decimos, con mucha capacidad para demostrarlo, sino cómo nos vamos a atrever a cuestionar una voz masculina. Y por otro lado, cuando véis en una discusión posiblemente por nuestra falta de habilidad también nos ponemos más nerviosas y de eso también se nos acusa. Porque nos notamos no respetadas. Y cuando una mujer se hace ver, se hace notar, Zaha Hadid por ejemplo, siempre se le tacha de cualquier cosa y a los hombres no en la misma posición.

 

RG ¿Y existe una forma no frontal de participar en los discursos sin imitar las formas de lo masculino?

ZM Sí existe. En España lo podemos ver en el caso de alcaldesas feministas, Ada Colau, Núria Parlón… y se nota la diferencia. Tienen autoridad y, cuando es necesario, la utilizan, pero su posición es mucho más dialogante, escuchar y por eso también se las critica. No siempre escuchar a los grupos que tienen poder, sino abrir la puerta para que hablen otros grupos que nunca han hablado. Entonces molestan por doble aspecto: porque son mujeres y se están colando en un espacio de poder y porque no quieren hablar con el poder de siempre, quieren hablar con todas las personas.

 

RG Hemos visto en los últimos años un movimiento fuerte en temas de feminismo y género que han marcado agenda en diversos temas, ¿qué cambios ha percibido, si los hay, en la arquitectura y el urbanismo respecto a esto?

ZM Yo diría que al menos en la parte visible de la arquitectura se han visto ciertos cambios, congresos, hay más mujeres, intentan visibilizar más las aportaciones de equipos mixtos, no se cuestiona la manera de hacer. Pero algo ha cambiado, habrá que ver si esto dura o es para cumplir el expediente.

 

RG Me sorprendió las pocas referencias de América Latina, Marina Waisman (Argentina), Carmen Portinho (Brasil) aparecen, pero no muchas más. ¿Por qué la falta de referentes latinoamericanos en tu publicación?

ZM – Mi autocrítica es que me faltan, hay algunas presencias latinoamericanas, pero faltan. Mi trabajo fue mucho más de una investigación de segundo grado a partir de publicaciones ya existentes, pero casi todas las publicaciones son anglosajonas. He nombrado las primeras que se graduaron en los países latinoamericanos, pero sí soy consciente que falta esa aportación. Tampoco se trata de poner a todas las arquitectas que ha habido, sino lo que yo he intentado es buscar que hubiera una manera de aproximarse diferente a la profesión, es lo que he intentado rescatar. Con las deficiencias que pueda tener.

Falta, pero no deja de ser otro reflejo de cómo es de eurocéntrica, norcéntrica la información que tenemos. Que aún escribiendo desde España, siendo argentina, me falta mucha información.

 

RG Para cerrar una pregunta que quizá no tenga respuesta, ¿qué sigue? ¿qué hacemos?

ZM Seguir visibilizando porque como hemos visto no están todas. Hay que seguir trabajando en ellas. Hay hacer la tarea de reescribir la historia en general y hacer un tejido entre un libro que tenga tanto a hombres como mujeres con su real peso. Hay que seguir, porque si hay algo que nos enseña la historia, especialmente en la época moderna, es que hubo muchas mujeres que fueron importantes, que dijeron cosas, que hicieron cosas y la historia las ha borrado. Entonces hay que seguir insistiendo.

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