3 septiembre, 2015

Construir demoliendo

por Sergio Beltrán | @ssbeltran

¿La arquitectura es una herramienta útil contra la injusticia, la impunidad y la inequidad?

Construir un monumento cuando se requiere un memorial es como construir un muro cuando necesitas un piso. El Memorial a las Víctimas de la Violencia en México es un triste ejemplo de cómo no se reflexiona lo suficiente sobre el diseño de la memoria. Cuando uno quiere un memorial, hay que entender que, contrario a cuando se hace un monumento, uno trabaja con piel y no con piedras, con lo efímero y no con lo permanente: se debe diseñar la demolición así como se diseña lo que vendrá después.

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En 2013 las calles aún se desmoronaban a balazos y el crecimiento de los números de desaparecidos y asesinados se seguía acelerando. Después de obtener mi licenciatura en arquitectura, en abril de 2013 me esforcé en contactar grupos de víctimas en todo el país, ofreciendo mis conocimientos sobre memoriales con la esperanza de poder aplicarlos, poner a prueba su utilidad, y quizá asistir en procesos de justicia. Uno de estos grupos, los familiares de las víctimas de la tragedia del New’s Divine, me llamó a las pocas semanas para invitarme como asesor a una serie de mesas de diálogo que acababan de iniciar con el Gobierno del Distrito Federal, quien había decidido atender la Recomendación 11/2008 del la CDHDF. Un 19 de abril de 2013, me trasladé a la colonia Gertrudis Sánchez en la delegación Gustavo A. Madero, donde comencé un proyecto que para mi terminó apenas hace unos días, 29 meses después de aquel primer acercamiento.

En un inicio me involucré en el proyecto como un ciudadano diestro en el tema, como un asesor que no podía ofrecer más de las 4 horas semanales que duraban las Mesas de Trabajo. Al poco tiempo quedó evidente que no habría concurso público del proyecto arquitectónico del Memorial, sino que serían los mismos arquitectos de la Agencia de Gestión Urbana y de la Delegación Gustavo A. Madero quienes estarían a cargo del diseño y supervisión del Memorial. Tras unas sesiones más, donde extendí mis preocupaciones sobre el proceso de diseño del proyecto, los arquitectos del gobierno presentaron su propuesta arquitectónica. Un día después, en una reunión privada, los familiares de las víctimas me pidieron mi opinión del proceso y del proyecto. Les expliqué los problemas que yo observaba, a lo cual los padres respondieron con una petición que me dejó sorprendido: me solicitaron que yo dirigiera el diseño del Memorial y sus contenidos museográficos, así como supervisar su construcción. Ya que los términos de la Mesa, establecidas por la misma Recomendación de la CDHDF, estipulaban que se debían tomar con gran consideración las peticiones de los familiares durante el proceso de reparación del daño, los actores del gobierno aceptaron con cierta renuencia que sería un arquitecto ciudadano quién lideraría el diseño del proyecto y acordaron un contrato por el pago de mis servicios. Le llamé por teléfono a mi socio y nos pusimos a trabajar.

Desde entonces hasta marzo del 2014*, familiares de víctimas, cuatro asociaciones civiles, la Comisión de Derechos Humanos y hasta diez instancias del gobierno local nos reunimos semanalmente para crear un proyecto íntegro que conformaría el Memorial que incluiría: el diseño de un instituto cultural público con vocación cultural y educativa para la juventud de la Ciudad de México, el anteproyecto del edificio que albergaría dicho instituto, el proyecto de un consejo ciudadano tripartita (ciudadanos, sociedad civil y gobierno) que velara por dicho edificio e instituto, el cabildeo legislativo necesario para crear un marco jurídico así como una partida económica que garantizara la sostenibilidad del proyecto entero, entre otros detalles como negociar con Metrobús el diseño de un ícono de una estación de la Línea, sesiones de socialización del proyecto en las colonias aledañas, y horas, horas, horas de diálogo, restirador e investigación sin remuneración económica (recibí mi pago por parte de las arcas del GDF, de una manera fiscalmente dudosa, 19 meses después de haber comenzado a trabajar).

Como en toda obra pública, lo peor de todo fue su ejecución. Demasiado pocos arquitectos escriben sobre esta experiencia y esta columna de Miquel Adriá me conmovió lo suficiente como para comenzar a hablar de mi propia incursión en la obra pública. Quizá algunos lo omiten por temor a no volver a ser contratados por el gobierno, quizá por otras razones que aún no veo. Es suficiente narrar sólo un par de detalles: conocí la empresa constructora que ganó el concurso público para la ejecución del Memorial dos días antes de que terminara la licitación pública (y tengo una grabación de audio que lo sostiene); la Secretaría de Obras desatendió un acuerdo de la Mesa de Trabajo que estipulaba incluir en dicha licitación la responsabilidad que obligaba a la empresa constructora a elaborar, bajo mi dirección, el proyecto ejecutivo del Memorial, mismo que; orilló a mi socio y a mí a dibujar, sin paga y fuera de acuerdo, dicho proyecto ejecutivo mientras este se construía, todo sin apoyo de las capacidades de la Secretaría de Obras o de la Agencia de Gestión Urbana (en total, la AGU nos “prestó” una dibujante un día en la duración de todo el proyecto); se volvió rutina diaria llegar a la obra, llamar la atención a la arquitecta residente de obra, empleada de la Dirección General de Proyectos Especiales, por un trabajo mal ejecutado, comprobar el error a contra los planos que mi socio y yo dibujamos, y luego ser ignorados bajo el tan ensayado y lánguido argumento de “esque sale muy caro como usted lo quiere” ** cuando la obra oficialmente dispuso de 12 millones de pesos para su ejecución. Para un proyecto construido en un sólo nivel en un predio de 184 metros cuadrados, esto implica un presupuesto de 65 mil pesos por metro cuadrado de construcción. Edificar una casa de lujo en Bosques de las Lomas puede costar lo mismo. Eso fue lo más doloroso: atestiguar, sin poder detener, como la Secretaría de Obras, con total opacidad y arbitrariedad ignoraba los planos arquitectónicos que contenían el resultado de más de un año de diálogo y acuerdos entre víctimas, sociedad civil y gobierno.

Era como ver las puertas de la discoteca cerrarse una vez más para asfixiar a la ciudadanía. El residente de obra por parte de la empresa constructora un día intentó calmar mi indignación diciéndome que “para qué te preocupas si esto es para gente pobre”. La ironía. Afortunadamente, aunque algo desvirtuada, logramos rescatar la esencia del diseño del Memorial a través de días, semanas y meses de constante resistencia. Quizá ahora entiendo por qué tantos arquitectos se recluyen tras trabajar con el gobierno: es una experiencia tan desagradable que llega a enfermar.

Actualmente, busco asistir a las familias de las víctimas de la Guardería ABC en mantener abierta la ventana política que los permita llevar a crear un proceso para la construcción de su memorial, trabajo junto con la familia y amigos de Ricardo Cadena para crear un skate park que funcione como memorial, en la memoria de los ciudadanos asesinados en la estación de Metro Balderas y entre demasiadas, demasiadas otras familias e injusticias, para crear espacios de memoria para la ciudadanía. Se acepta toda la ayuda y el apoyo posible.

Hoy el Memorial New’s Divine “Nunca Más” se abre a la juventud de la Ciudad de México. Tomará dos a tres años en consolidarse como un espacio público valioso, y quizá eso incluso sea demasiado rápido. Los mejores espacios públicos, he aprendido, no se pueden diseñar per se. Más bien se trata de que uno abra posibilidades en vez de limitarlas con muros, puertas, cubiertas, etc. En los Memoriales existe una oportunidad para trabajar la injusticia, la impunidad y la inequidad. México es un campo (lamentablemente) fértil para poder experimentar procesos de transformación de tragedias en espacios de ejercicio de derechos humanos, en espacios públicos.

El procedimiento tradicional y jurídico de la obra pública está diseñado para maximizar ganancias ilícitas y cansar a quién busca la calidad y el éxito de la obra pública entendida como espacio público para el libre ejercicio de derechos humanos. Debemos demoler esos muros de opacidad para abrir espacio. Debemos construir pisos y no muros, habitáculos y no obstáculos, memoriales y no monumentos. Debemos construir demoliendo.


– Más información (no oficial) sobre el Memorial New’s Divine “Nunca Más”
http://ssbeltran.com/mnd.html
http://cargocollective.com/Memorial_News_Divine
http://mexico.cnn.com/nacional/2014/11/18/el-memorial-del-news-divine-solo-un-paso-en-la-busqueda-de-justicia


* La Mesa de Trabajo continua reuniéndose cada dos semanas. Actualmente está terminando detalles que permitirán que el Memorial abra con total funcionalidad al público. También está atendiendo el eje jurídico del caso, con el firme objetivo de obtener acceso a la justicia. El caso de la discoteca New’s Divine se encuentra actualmente en la Suprema Corte de Justicia de la Nación con la resolución de amparos de mandos responsables de la tragedia.

** Sigo esperando respuesta a la solicitud de InfoDF 0107000122215 para obtener el Catálogo de Conceptos de la obra del Memorial New’s Divine “Nunca Más”. Hacer esto fue sugerencia de una funcionaria de la Secretaría de Obras quien, mientras tapaba con una mano los precios unitarios del catálogo de conceptos de la obra del Memorial, me decía que si yo quería conocer cómo se había gastado el dinero de mi propio diseño, tendría que solicitarlo ante las instituciones de transparencia del Distrito Federal.

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