7 julio, 2021

Comunidad y arquitectura

por Gustavo López Padilla

Dada su propia naturaleza, los seres humanos construyen un conjunto de valores, objetivos y subjetivos, que dan sentido a sus tejidos sociales y con ellos ordenan las conductas de sus relaciones cotidianas entre quienes constituyen esas comunidades. Los valores a los que hacemos referencia surgen y evolucionan en el tiempo y se materializan en el espacio de muy diversas maneras, tomando en cuenta las condiciones propias de la geografía del lugar en donde se asientan las comunidades. El conjunto de lo anterior va constituyendo su cultura, su manera de entender, vivir la vida y, al mismo tiempo, con ello se va creando y consolidando un sentido de orgullo y pertenencia, enraizada en un lugar determinado. Una parte representativa de la materialidad de su cultura, tiene que ver con los espacios privados y colectivos, que se construyen para alojar y facilitar el transcurso de la vida, los mismos que con el tiempo se van cargando de significados de carácter social y político.

Dada la extensión de nuestro país, existe un número importante de comunidades, de distinta escala territorial y poblacional, que dan cuenta de nuestra riqueza y pluralidad, determinadas en buena medida a partir de la diversidad geográfica, que califica y posibilita distintas expresiones culturales. Las costas, las montañas, los valles y  planicies, los bosques y las selvas, son algunos territorios que a partir de sus características determinan la diversidad. La multiplicidad de comunidades con las que contamos, ha tenido en el tiempo un desarrollo desigual, existiendo un buen número que no se han podido incorporar debidamente a los beneficios que tienen que ver con la modernidad. Factores como dispersión geográfica, limitado número poblacional, dificultades de accesibilidad a las infraestructuras de comunicación territorial, poca atención educativa y mínimos acercamientos a las tecnologías contemporáneas, explican en alguna medida sus precariedades. Si bien existen algunos programas nacionales sobre el tema, instrumentados por las distintas entidades de gobierno, es una realidad que han resultado insuficientes, para atender las necesidades de desarrollo de estas comunidades.

En paralelo, desde hace por lo menos cuarenta y cinco años, organizaciones no gubernamentales y distintas escuelas de arquitectura del país, han hecho esfuerzos importantes por tratar de atender, en la medida de sus posibilidades, algunas solicitudes de entre las mas apremiantes de estas comunidades poco desarrolladas y que tienen que ver con distintos requerimientos de infraestructuras, viviendas, espacios educativos, de salud, lugares comunitarios de convivencia y algunos de carácter religioso. Como premisa fundamental de estos acercamientos entre las comunidades, organizaciones no gubernamentales y escuelas de arquitectura, se ha planteado el tratar de mejorar las calidades de vida de estas comunidades, pero  respetando en buena medida las características culturales que los identifican. Se propone una idea de progreso, pero sin perder el sentido de identidad, orgullo y pertenencia. Se asume la idea de evitar de inicio la imposición de maneras de vida, repertorios formales, compositivos y habitables importados, que no correspondan o distorsionen la cultura de las propias localidades.

En este orden de cosas, en el año 2010 se constituyó Cooperación Comunitaria A.C., con la intensión de promover la producción y gestión del hábitat, con el propósito de trabajar de la mano de comunidades marginales para mejorar sus condiciones de habitabilidad, privada y colectiva, directamente en sus lugares de origen, tomando en cuenta cuatro distintos aspectos: sociocultural, constructivo, productivo y territorial ambiental. Los trabajos que han desarrollado a la fecha, de distinta naturaleza, los han realizado conformando un grupo interdisciplinario de profesionistas, en donde desde luego ocupa un lugar primordial en el proceso, la participación directa de las distintas comunidades con las que han tenido relaciones profesionales. En todos estos trabajos se plantea el aprovechamiento y la combinación de la sabiduría de los pueblos originarios, con la tecnología mas avanzada, para así responder de la mejor manera a los desafíos cambiantes de los tiempos actuales y con ello tratar de reducir las vulnerabilidades de las poblaciones marginadas. Cooperación Comunitaria A.C. está dirigida por la arquitecta Isadora Hastings, contando con la participación de Lizet Zaldivar López como Coordinadora de Proyectos y del ingeniero Gerson Huerta en todo lo que tiene que ver con los criterios y soluciones de carácter estructural, así como lo referente a la selección, verificación de calidades de materiales y procedimientos constructivos.

A lo largo de poco más de diez años, han realizado una serie de trabajos que los han visibilizado dentro del panorama de la arquitectura mexicana contemporánea, ejecutados en distintas comunidades ubicadas en los Estados de Hidalgo, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, entre los que sobresalen: La Casa Taller Xido Ngu, ubicada en la comunidad Deca, del Municipio de Cardonal, en el estado de Hidalgo, 2018, el Centro de Artes y Oficios, ubicado en Ciudad Ixtepec, Oaxaca, 2017, dos Centros de Educación Preescolar Indígena, ubicados en Ciénega y Ojo de Agua, en el Estado de Guerrero, el Aula Ambiental Uieg, ubicada en la Ciénaga, Malinaltepec, estado de Guerrero, 2020 y la Tienda Cooperativa Jcananotic, ubicada en Chilón, en el estado de Chiapas. Formando parte de lo anterior es destacable el proyecto de la cocina-comedor infantil para la Escuela Primaria ¨Waa Yocanch´u Ncue¨, ubicada en Xochistlahuaca, en el estado de Guerrero, 2019, de la cual haremos algunos comentarios en lo particular, para identificar y evaluar los resultados sociales, proyectuales y constructivos de esta experiencia del grupo Cooperación Comunitaria A.C.

De inicio es importante identificar el proceso de desarrollo del proyecto, entendido como arquitectura participativa, en la que existió una relación directa entre la comunidad de Xochistlahuaca y el equipo de profesionales que atendió la solicitud proyectual. Representantes niños, jóvenes y adultos de la propia comunidad, se dieron a la tarea de identificar las necesidades y requerimientos del proyecto, planteando además algunos criterios de diseño a seguir, compartiendo esta información con quienes atenderían las soluciones de diseño ejecutivo. Se reconocieron maneras de vivir el espacio, así como materiales y procedimientos constructivos experimentados en la localidad. En lo que tiene que ver con los materiales, se propuso la utilización de adobe, teja, piedra y madera, sometiendo los dos primeros a mejoramientos de producción y revisión de sus capacidades de carga, previniendo su mejor aprovechamiento y durabilidad. El programa a resolver quedó constituido por bodega, cocina, pórtico y comedor. La bodega y la cocina se plantearon procurando ventilaciones naturales cruzadas, para responder así a las condiciones del clima en el  lugar, cálido y húmedo y en lo que tiene que ver con el comedor se propuso que fuera un espacio libre, cubierto pero abierto, tomando en cuenta las mismas consideraciones climáticas y la flexibilidad de uso para la población que sería atendida en el lugar.

Tomando en cuenta los repertorios habitables y de lenguaje de la arquitectura de la localidad, en el diseño se emplearon formas geométricas simples, resultando volumétricamente sencillas, lógicas, ordenadas, racionales, eficientes, calificadas por la cubierta de teja a dos aguas, el pórtico que da frente a la fachada principal y por el contraste entre lo cerrado, masivo, donde se ubican la bodega y la cocina y lo abierto, continuo, que corresponde a la zona del comedor. El conjunto de lo anterior propicia interesantes juegos de texturas y claroscuros, volviendo expresiva la construcción, dentro de su serena simplicidad. Es atractivo  el juego armonioso en el empleo de materiales, entre la piedra aparente que sirve de base, desplante y protección respecto de la humedad del terreno a la construcción, los muros de adobe terminados con aplanados y color, la madera con la que están resueltos componentes de columnas y cubiertas y la textura de las tejas que definen y terminan la cubierta del lugar. En términos de diseño es interesante la solución de los apoyos de columnas que delimitan y definen el comedor, al solucionarse de manera compuesta con cuatro elementos verticales, articulados en su base de apoyo con  componentes  metálicos. Se aprecia cuidado en el diseño y solución de los detalles  estructurales de los componentes de madera, que constituyen las armaduras expuestas de manera aparente en la zona del comedor. Hablamos de una estética proyectual, que resulta atractiva, atendiendo de la manera mas serena y eficiente, los requerimientos funcionales y la limitada disponibilidad de recursos financieros.

La mano de obra empleada en la construcción de la cocina-comedor fue de los propios integrantes de la comunidad, acompañados por la dirección arquitectónica y estructural de los profesionales encargados del proyecto, produciendo además ellos mismos los bloques de adobe y la tejas que se utilizaron en la obra, lo que significó desde una oportunidad de trabajo para los integrantes de la misma comunidad, hasta la comprensión y aprendizaje de procesos que tienen que ver con el planteamiento de ideas proyectuales, el mejoramiento en la producción de materiales y su aplicación constructiva. El resultado final del proyecto es  socialmente significativo y con él seguramente la comunidad mejorará su calidad de vida, reforzando su sentido de orgullo y pertenencia a su localidad, pudiendo aprovechar la experiencia para ser replicada en oportunidades proyectuales de distinta naturaleza.

Con el conjunto de los proyectos realizados por el equipo de Cooperación Comunitaria A.C. nos muestran de nueva cuenta, las ventajas y posibilidades  exitosas de lo que llamamos arquitectura participativa, alternativa profesional que implica un gran compromiso social, que puede ser reproducida y diversificada por otros interesados en estas experiencias. Así las cosas la relación entre arquitectura y comunidad, representa la oportunidad de enriquecer la vida cotidiana y el conjunto de la cultura de quienes participan.


Nota: El conjunto de imágenes proporcionadas por Cooperación Comunitaria A.C. que aparecen en estos comentarios, corresponden con la cocina-comedor infantil ubicada en Xochistlahuaca, Guerrero.

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