5 octubre, 2015

La ciudad compleja pero incompleta | Conversación con Saskia Sassen

por Antonio Martínez Velázquez | @antoniomarvel

Antonio Martínez [AM]: ¿Cómo debe entenderse la ciudad, como una unidad monolítica o como pactos que se suceden de manera constante?

Saskia Sassen [SS]: Para mí existe una diferencia muy importante entre la ciudad como sistema complejo con una enorme diversidad,muchas aperturas; es decir, incompleto pero complejo, en comparación con la noción de que “si es denso, es ciudad”. La densidad no es suficiente para marcar lo que es específico en la ciudad. Esa es una distinción que se ha perdido un poco; se piensa que si es denso es ciudad. Un parque de oficinas privado puede ser densísimo, más que su centro histórico, pero no es ciudad. Cualquiera podría decir, “¿cuál es la importancia de esa diferencia?” La historia nos muestra que las ciudades han logrado sobrevivir a sistemas formales mucho más poderosos y cerrados: grandes empresas, gobiernos con enorme poder, reyes, etc. Sistemas finitos; en cambio, la ciudad sigue. La ciudad porque es compleja e incompleta, y puede seguirre inventándose.

AM: Las ciudades, o el sistema que las rige, están transitando a una privatización de lo público, ¿cómo entender esto?

SS: Cierto que la implantación de una lógica neoliberal, donde se privilegia a ciertos actores y lógicas de crecimiento, es un factor importante. Ahora lo que vemos es una manifestación muy específica de esta crisis: la ausencia de otras modalidades productivas de inversión en un contexto donde hay una acumulación de capital enorme, su concentración. Por ejemplo, algunas instituciones financieras han invertido en tierras en África, Rusia o Ucrania, no porque iban a volverse granjeros, sino porque es una buena inversión. La ciudad se vuelve una opción muy interesante para la inversión. No me preocupa que el capital sea extranjero o nacional, sino que sea de una escala que a menudo conlleve a apropiarse de toda una serie de espacios urbanos que se transforman en un megaproyecto privado, lo cual significa que allí no importa si hay densidad, en realidad se desurbaniza el espacio urbano. Es muy difícil entender cuándo una densidad es urbana y cuándo en realidad se desurbaniza. Va a ser una pelea grande, no va a ser fácil; a mí lo que me preocupa es que algunas ciudades se van a volver básicamente privadas. Yo creo que ciudades como México, São Paulo o Mumbai, son imposibles de privatizar porque la fuerza de su población es enorme. Manhattan sí, no Nueva York, Manhattan, pese a sus barrios pobres, es susceptible de privatización.

AM: Has lanzado una provocación: la ciudad como una estructura que puede permitir la resistencia de la vigilancia masiva.

SS: Es la lógica del gobierno; y yo me pregunto, ¿quién gana con esto? Son las compañías técnicas las que ganan. Imagínate un café e imagínate que allí hay un terrorista potencial, las señales están tan mezcladas, no se va a saber quién es quién. La lógica del sistema es que cuando identifican a alguien que es peligroso, vuelven a sus datos para ver con quiénes están conectados estos individuos. Si ése es un tipo que está, por ejemplo, en Manhattan, será imposible saber quién: ¡somos todos! Habrá intersecciones entre todos. Me causa gracia como la ciudad, con su anarquismo y sus multitudes, puede hasta descolocar este sistema, que es más rígido y más poderoso que un café lleno de gente. Me gusta pensar en el espacio urbano como una multiplicidad de capacidades que también tenemos que movilizar. Nosotros como hacedores que podemos cambiar las cosas.

AM: Hablando de movilización, parece que hoy existen apps para todo. Eso que Evgeny Morozov ha llamado “solucionismo”, ¿cómo darle sentido concreto a la apropiación urbana y tecnológica?

SS: Los que te quieren vender la solución a todo vía apps, sólo están vendiendo un producto. Ya sabemos los límites de esa solución, cuando te fijas en las apps es todo consumo, no esnecesariamente que te movilicen. Debemos empezar con los barrios pobres y cómo podemos ayudarlos. La “emergency nanny” (nana de emergencia), o sea, las personas que están todo el tiempo en el barrio se convierten en los factores para superar las emergencias, y eso moviliza al vecindario porque saben y se asumen colectivamente.

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