Columnas
Las palabras y las normas
¿Qué decimos cuando hablamos de gentrificación? La ambigüedad de este término y su uso en la legislación podrían ser el [...]
25 junio, 2019
por Rosalba González Loyde | Twitter: LaManchaGris_
La paradoja existe: por un lado tenemos una oferta de vivienda ya construida pero sin habitar; y por el otro un déficit habitacional creciente. ¿Por qué los propietarios no ponen en renta la vivienda vacía y con ello disminuir un poco el déficit de vivienda que existe en nuestras ciudades? Sassen vuelve, las personas son complicadas.
Según Andrés Blanco, especialista del BID, lo anterior se da porque la tradición jurídica de nuestros países no es eficiente para el propietario, lo que hace que el proceso de reposición de un inmueble cuando el inquilino no paga sea complejo. En Perú, por ejemplo, este proceso puede demorar hasta cuatro años, lo que implica una pérdida de dinero para el propietario. Según la visión del BID el marco jurídico estaría desincentivando la creación de vivienda en arrendamiento y promoviendo la subutilización de vivienda construida.
En Ciudad de México un acalorado debate se llevó a cabo por un artículo en la Ley Constitucional de Derechos Humanos y su Garantías de la Ciudad de México, donde se expresaba que para evitar que los desalojos forzosos violaran los DDHH, entendiendo desalojo forzoso, con un carácter ilegal y arbitrario, debía llevarse a cabo a través de un debido proceso. Lo que entendieron otros, incluyendo líderes de opinión, es que esto permitía una carta blanca para la okupación con K; lo cierto es que se trataba de una ley que defendía, como he dicho, un debido proceso: no serían cancelados los desalojos como se expresó incluso en los medios, sino que debían llevarse a cabo bajo un proceso que salvaguardara los derechos de otros.
Para atenuar lo anterior, los fenómenos de okupación, con K, en México son complejos. Las formas en las que se ha urbanizado gran parte de nuestras ciudades ha sido de la mano de una maquinaria que ha sido efectiva, donde detrás hay personajes que capitalizan la necesidad de habitar de algunos grupos, un capital humano para invadir, entre ellos grupos vulnerables que problematizan y politizan los desalojos más profundamente. Los okupas mexicanos tienen un lenguaje que han sabido capitalizar. Es decir, sí hay algo a lo que los propietarios deben temer, aunque no están aterrizando sus temores correctamente.
En estos escenarios el Estado participa –cuando está presente– como regulador del mercado, en este caso de la oferta de vivienda. En diversos países, incluyendo algunos de América Latina como Brasil y Colombia, existen impuestos para la subutilización de predios que buscan el incremento del valor para desarrollarlos, es decir, especulación. En Brasil, el IPTU (Imposto sobre a Propriedade Predial e Territorial Urbana) con tasa progresiva, obliga al propietario a desarrollarlo para evitar el pago de impuesto, de esta manera el Estado desincentiva la especulación y provoca el desarrollo en la zona.
Hay otras formas de ocupación a las que somos más permisivos, pero su impacto en las ciudades es también violento. Mientras que otras grandes ciudades han colocado medidas para aminorar los impactos negativos de Airbnb, la nuestra ha permitido su crecimiento e incentivando que el desarrollo inmobiliario cambie inversión de vivienda a edificios de Airbnb en las zonas con mejor equipamiento e infraestructura.
Los actores son diversos, pero en el caso de nuestro país la participación del Estado ha sido poco efectiva; por un lado no ha sido capaz de proveer de vivienda con condiciones mínimas para su habitabilidad a los estratos más bajos de la población y, por otro, tampoco ha participado en el control del mercado inmobiliario para aminorar sus efectos en la segregación y desigualidad en términos de vivienda y acceso a la ciudad.
Una casa vacía significa muchas cosas, pero una casa vacía en un centro urbano es un fracaso para la ciudad.
¿Qué decimos cuando hablamos de gentrificación? La ambigüedad de este término y su uso en la legislación podrían ser el [...]
El cártel inmobiliario, desde una visión crítica, no recae en un partido político o grupo específico, sino en un modelo [...]