14 octubre, 2018

Casa YY

por Arquine | @arquine

 

Nombre del Proyecto: Casa YY
Arquitectos: Cubo Rojo Arquitectura
Equipo de trabajo: Alejandro Vargas, Eduardo Tapia, Omar López y Christian Villanueva.
Colaboradores: Oliver Fernando Arturo
Proveedores: Cemex, Todo de Mosaico, Grupo Barro y Talavera, Tecno Lite, Interceramic
Ubicación: León, Guanajuato, México
Superficie: 200 m2
Fecha: 2017
Fotografía: Desireé Brito, Arándano fotografía


 

El proyecto tiene como protagonista a un gran mezquite existente en el terreno, el cual cuenta con una superficie mucho más profunda que ancha, se decide alargar los recorridos dentro de la casa para aprovechar la mayor cantidad de espacio habitable posible sin tener espacios residuales.

Un arduo ejercicio fue integrar el mezquite con la casa. El resultado es una sinergia entre lo natural y lo construido y una relación constante entre el interior y el exterior. La forma de la casa opta por el respeto del árbol en su totalidad: no lo toca ni lo envuelve. Un eje diagonal brinda el lado más largo del sitio. Eso genera una deconstrucción de la tipología de casa más común de la zona la cual se caracteriza por un patio-cochera al frente y un patio ajardinado al fondo.

En éste caso el eje diagonal del proyecto da la oportunidad de crear más bien dos patios y jardines a los lados, permite así separar de las colindancias y dándole iluminación y ventilación a toda la casa.

Siguiendo con el deseo de incorporar el árbol en todo momento a la casa, se origina en la planta alta una terraza cuya sombra se genera por la copa del mismo árbol, pudiendo vivir el elemento desde todos sus ángulos, tomando la analogía de la “casita del árbol”. Es una casa hecha para contemplar el árbol y vivir con él.

Los materiales predominantes del proyecto son en términos generales el concreto, el barro y el cristal; elementos relacionados con la piedra, la tierra y el aire que son la esencia del sitio. A su vez, estos se vuelven elementos arquitectónicos que le dan un carácter muy acogedor a la casa.


Los muros de concreto aparente, la losa flotante e incluso el piso de concreto en planta baja, buscan la atemporalidad y a su vez cederle el protagonismo a la vegetación de los jardines laterales y al árbol mismo.

Se buscó también incorporar elementos tradicionales de la arquitectura mexicana como las celosías de barro, las losetas de zotehuela , las bóvedas y el mosaico artesanal, evocando a la memoria del hogar.


El programa es de fácil lectura y de un recorrido bastante sencillo y funcional. En planta baja se encuentran el área social con una estancia a doble altura y un área prácticamente en planta libre, una cocina bastante amplia con una isla que funge como comedor. Y a los costados estan los jardines que permiten ampliar el espacio interior y que a su vez permiten tener siempre presente la vista del mezquite desde diferentes encuadres.


En planta alta se encuentra el área privada con dos habitaciones que se conectan a través de un puente desde el cual se puede apreciar la amplitud del espacio por medio de la doble altura de la estancia, a su vez estas habitaciones comparten una terraza ya mencionada, y mediante la cual podemos tener un diálogo directo entre el árbol, la persona y el cielo, siendo quizás el espacio más íntimo.

La fachada se cierra al poniente para proteger del asoleamiento del suroeste y respira a través del este, iluminándose por el sol de la mañana. Hacia la calle se ve un volumen soportado por un par de columnas inclinadas y por un muro de concreto, nuevamente se nota una analogía del árbol que emerge de la tierra y es cubierto por su follaje; a un costado y conviviendo de la mano, esta al gran árbol en primer plano parcialmente vestido por una celosía que desde el exterior nos permite apreciarlo pero que deja cierto misterio para invitar a recorrer el espacio por dentro.

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