21 septiembre, 2018

Casa Marbel Ocuilan l Tatiana Bilbao

por Arquine | @arquine

 

Ya se entregaron las primeras casas en Ocuilan. Un año después del temblor que azotó el país y dejó a más de doscientas mil familias con sus viviendas afectadas, han sido muchas las iniciativas que han tratado de paliar el daño. El terremoto en realidad fue una gota más que derramó la frágil condición de la vivienda en México, mayoritariamente autoconstruida. Tras los sismos de septiembre pasado y la pasmada reacción de las autoridades hubo muchas iniciativas privadas que espontáneamente se organizaron con distintas capacidades y alcances. Algunas, coordinadas por PienZa Sostenible se llevaron a cabo en comunidades y municipios de los estados de Morelos y México, con el apoyo de Love Army, quienes recaudaron recursos privados para reconstruir las casas dañadas.

A diferencia de iniciativas institucionales que tomaron medidas sistemáticas (aún cuando cada caso es eso, un caso), PienZa Sostenible lideró un proceso personalizado en el que se identificaron las casas dañadas sin derecho a apoyo gubernamental, se invitó a varios arquitectos, se creó una planta móvil capaz de fabricar más de 2,500 ecobloks de alta resistencia por día y se estableció un proceso en el que los arquitectos conocían a las familias afectadas, desarrollando un proyecto y, tras la aprobación de sus nuevos clientes, se procedió a su construcción a través de una empresa local.

Este es uno de los primeros proyectos construidos, diseñado por Tatiana Bilbao Estudio. Junto a los planos y las fotografías de la vivienda presentamos una entrevista con su arquitecta.


Nombre del Proyecto: Casa Marbel
Arquitecta:
Tatiana Bilbao Estudio
Socios: Catia Bilbao, Juan Pablo Benlliure
Líder del proyecto: Soledad Rodríguez Poyo
Equipo de diseño: Percibald García, Patricia Valencia, Isaac Monterrosa, Alba Cortés, Steven Beltrán, Francisco Lozano, Víctor Castañeda, Verónica Nazar, Emerson Carmona
Fecha: 2018
Ubicación: Ocuilan de Arteaga, Estado de México, México
Fotografía: Juan Pablo Astorga (cortesia Pienza Sostenible)  y Tatiana Bilbao Estudio


 

La casa de Marbel Torres Montiel se encuentra a los pies del Santuario del Calvario, en Ocuilan, Estado de México. Desde su inicio el proyecto requirió de un acercamiento respetuoso hacia el sitio y las necesidades específicas de la familia conformada por Marbel, su esposo Ismael y Hanni, la hija de ambos. Durante el proceso de diseño participativo se identificaron dos factores determinantes para el proyecto. El primero fue expresado por Marbel e Ismael, quienes pidieron conservar los árboles existentes dentro del predio; debido a que una de sus principales fuentes de ingreso proviene de la venta de coronas que producen con las flores de los árboles que con el tiempo han ido plantando. El segundo factor lo dictaron las características particulares del emplazamiento, que es delimitado por la colindancia con la escalinata y el atrio del Santuario del Calvario; que a su vez se encuentra a 3 metros de altura sobre el predio del proyecto.

Ambos factores determinaron la morfología del proyecto que a nivel programático se atomizó en tres volúmenes (cocina, baño y habitaciones), respondiendo en superficie y proporción a las áreas libres de vegetación. Mientras que la altura máxima y de desplante fue dictada por el atrio del Santuario. Dejando de lado las limitantes que éstos factores ejercían sobre el proyecto, se decidió convertirlos en los protagonistas de las experiencias fenomenológicas de la casa.

Por un lado, se optó la apertura de un patio central cobijado por la fronda de un gran árbol de aguacate de seis metros de altura; junto con la apertura de dos patios secundarios en los intersticios provocados por los tres volúmenes y su relación con el atrio. Uno de los patios secundarios fue pensado para dar espacio a la creación de las coronas florales, conteniendo una pileta que almacena agua, una pequeña bodega y el acceso a la principal área verde en donde se encuentran los árboles y arbustos florales. El segundo patio da privacidad al acceso entre el volumen del baño y las habitaciones; que con elementos florales contrastados con el imponente muro de piedra volcánica del atrio, abre la posibilidad de un espacio contemplativo y de reflexión.


Para dar unidad en alzado al proyecto se contempló dar continuidad a las cubiertas inclinadas de los tres volúmenes para formar la silueta de una sola casa. Un tercer factor determinante para el proyecto fue la topografía del predio que era un tanto accidentada en algunas zonas y contenía a la vegetación existente. Para dar solución a esto se contempló la creación de plataformas que contuvieran espacios uniformes y permitieran una estrecha relación entre los volúmenes y los patios.

Se creó una plataforma principal sobre la que se desplanta el volumen de la cocina que se abre francamente hacia el patio central a través de un sistema de puertas corredizas de madera, provocando así la extensión del espacio interior de convivencia que alberga a la cocina típica de la zona llamada “tlecuil” hacia el exterior, donde normalmente se encuentra. De igual manera ésta primera plataforma contiene la mitad del volumen de las habitaciones que en su parte central genera una transición por medio de unos escalones hacia la segunda plataforma.


El cambio de nivel al interior del volumen de las habitaciones beneficia la privacidad entre el área donde duermen los padres y donde duerme su hija; esto apoyado por un mueble-ropero que funge como muro divisorio y refuerza el gesto producido por el cambio de altura. La segunda plataforma contiene a las plazas secundarias y al volumen de baño, que fue dividido en dos cuartos que albergan al w.c. y la regadera respectivamente, junto con un área de lavabo exterior que permite que cada uno sea utilizado independientemente.

Para la materialidad del proyecto se optó por muros sin aplanado levantados con adoblock, bloques de tierra compactada y cemento, con orificios que permiten el colado de castillos reforzados por varillas; sistema provisto por la constructora. En colores terrosos que no compiten de ninguna manera con el muro y las escalinatas de piedra volcánica del atrio Las dalas de desplante y cerramiento, así como las cubiertas se contemplaron en concreto para crear un peso claro al comienzo y fin de los volúmenes, así como para evidenciar la continuidad entre los ejes del proyecto.

En los espacios producidos por los patios y las plataformas se conservaron áreas de tierra libres para dar la oportunidad a la familia a la apropiación de ellos a través de la modificación de los mismos. Ya sea por medio de la plantación de nuevos árboles, la colocación de elementos decorativos como macetas o para el disfrute de su hija Hanni que siempre mostró mucha inquietud por interactuar con las plantas y la naturaleza presente en el atrio del Santuario. Este espacio, que sin duda alguna es por vecindad parte de la casa; a veces funciona como patio de juegos, otras como espacio de introspección y contemplación, otras como espacio para la venta de coronas florales y otras tantas como remate visual para toda la casa.

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