27 junio, 2018

Casa Cancún

por Arquine | @arquine

 

Diseño Arquitectónico: Francisco Elías
Proyecto Arquitectónico Ejecutivo: Studio Francisco Elías
Arquitectura de Paisaje: Studio Francisco Elías – Eduardo Peón, Julio Granados
Equipo de Diseño: Eduardo Peón, Jorge Pérez Boeneker, Hairo Salgado, Daniel Fuertes, Neftalí Serrato, Gabriela Portillo
Artista: Ramón Laserna
Cliente: Privado
Cálculo Estructural: GRUPO SAI – Ing. Gerson Huerta
Contratista General: ELÍAS ARCHITECTURE
Investigación y Desarrollo de Tecnología e Innovación en Concreto: Centro de Tecnología del Cemento y del Concreto C.T.C.C., CEMEX – Ing. Juan Miguel Gutierrez
Instalaciones: Sergio Navarro
Costos / QS: Studio Francisco Elías – ELÍAS ARCHITECTURE
Dirección Arquitectónica: Francisco Elías, Eduardo Peón
Supervisión en sitio: Alejandro Fernández Del Castillo, Jazmín Peral, Carlos Salcedo
Mobiliario: Vitra, Knoll, Moooi, Flos, Modulnova, Richard Yasmine
Iluminación arquitectónica: Mayte Arquer, Julio Oscura
Control y Automatización: APPTO – Ing. Tomás Morlet
Fotografía: Guillermo De la Maza
Superficie: 782.00 m²
Ubicación: Cancún, Quintana Roo, México
Año: 2017

 


 

El contacto con la naturaleza en los destinos vacacionales es uno de los deseos que se busca cumplir al desarrollar un proyecto para el disfrute del ocio y la habitación. El reto en este encargo, fue generar ese contacto y a la vez propiciar la intimidad para los miembros de la familia.

El proyecto se concibe como un templo en la selva. La abundante vegetación que habitaba el predio fue la pauta para concebir un bloque fragmentado, que permite la secuencia interior-exterior buscada y logra un uso eficiente de la luz y la ventilación natural en todas las habitaciones. La estructura, de concreto armado, permitió grandes claros con cara al nororiente para el disfrute pleno del atardecer en el lago.

La secuencia de espacios está regida por la sorpresa y está orquestada por un corredor central, flanqueado por un muro artístico-estructural que parte desde la fachada principal hasta la fachada posterior, donde se ubica la piscina y el lago. Este muro, que recorre y articula toda la casa y está inspirado en las perspectivas forzadas del Teatro Olímpico de Palladio, produce efectos de acercamiento o alejamiento. Su austeridad es un fondo para el jardín que enmarca el umbral de acceso.

Al transitar el corredor, se focaliza la atención en el lago, logrando una experiencia estética, con el disfrute de los claroscuros que provoca la pieza integrada a los muros del artista colombiano Ramón Laserna. Éstos enfatizan los atardeceres, generando el mayor espectáculo visual, al dramatizar los efectos de luz y sombra, a la manera de la arquitectura de las grandes civilizaciones de la antigüedad como Chichen Itzá, Teotihuacán, Egipto, Uxmal, por mencionar algunos ejemplos.

Al centro, la casa se descubre en su totalidad, se puede acceder a las diferentes habitaciones, la luz invade el espacio con la apertura de dos patios que responden e integran la vida dentro y fuera. Al sur se provoca la convivencia, al norte el aislamiento. Al final del recorrido, aparece la terraza, en donde la alberca con borde infinito integra el lago a la experiencia, propiciando la amplitud y por qué no, la apropiación de este elemento con el interior. En la planta alta, todas las habitaciones son pequeños espacios de intimidad, que ven al cielo desde las terrazas, permitiendo el disfrute del sol. Estos espacios, a manera de suites, brindan una experiencia de privacidad.

La vivienda contiene espacios tradicionales como hall de acceso, la sala de recepción, el estudio, el comedor, la cocina, las recámaras, el baño-sauna, el jardín de lectura, el patio de palmeras y árboles frutales, el jacuzzi al aire libre, la cocina de verano, el asoleadero, la piscina y los accesos peatonales al lago. La geometría de la casa, al estar separada en cuatro bloques, permite que el contexto invada los patios y pasillos exteriores. La potencia de la selva envuelve la residencia, la calle de acceso a la misma se olvida, para permitir una introspección al aire libre.

La casa se presenta con una fachada frontal, sencilla, elegante, totalmente austera, detrás de un importante volumen vegetal arbóreo, en contraste con la fachada posterior que ve hacia el lago y se integra a la tipología requerida y solicitada tanto por el conjunto habitacional como por el cliente.

Se trata, en general, de un objeto arquitectónico monocromático, en tonos arena-beige y oro que reciben armónicamente el proyecto de paisaje, así como el contexto vegetal original. Por lo tanto, se logra una integración cromática con el contexto por medio de la mímesis con la tierra y arenas de la zona.

El relieve del terreno fue, sin duda, un elemento aliado para lograr una solución eficiente del programa arquitectónico. La calle se conservó como nivel 0, y éste se mantuvo por toda la planta baja, mientras que el terreno desciende de forma regular 15%, logrando generar una zona de cuartos de máquinas adyacentes a la piscina que aseguran un óptimo funcionamiento. El contraste de niveles entre el terreno y el asoleadero permite tener vistas a la manera de terraza elevada, sin tener que subir ningún escalón. El trabajo de nivelación fue mínimo, ya que se logró crear un edificio fielmente adaptado a la fisonomía de la tierra.

La arquitectura y diseño de los elementos, especialmente los muros de carga, son únicos y reflejan un lenguaje tecnológico que integra el trabajo plástico del artista latinoamericano ya mencionado, con el trabajo de cimbras de maestros carpinteros-ebanistas del Estado de México, logrando las formas plisadas del cuerpo central, el cual se complementa con un ejercicio audaz de cálculo estructural, que permite generar grandes marcos con claros llevados al límite, los cuales permiten aperturas visuales de forma totalitaria hacia el lago.

La iluminación natural, solar, gobierna el proyecto, los imponentes claros estructurales permiten tener grandes fachadas de cristal que evitan el uso de energía eléctrica para iluminación, hasta ya entrada la tarde.

El sistema estructural está basado en el uso de muros de carga de concreto armado aparente y entrepisos resueltos a base de losas encasetonadas.

La mayor innovación fue lograr la fusión del arte contemporáneo con la arquitectura actual, gracias al diseño e integración de un sistema constructivo-estructural, basado 100% en un concreto arquitectónico hecho a la medida, junto con los muros de concreto plisado, siendo éstos los elementos principales del proyecto. Estas piezas fueron pensadas para trabajar con la luz del sol, creando efectos ópticos de luz y sombra a manera de trampantojos.

Teniendo en cuenta las características de durabilidad del concreto que se requirió, y dado el tipo de ambiente al que está expuesta la estructura, el sistema de muros logra un buen confort térmico y ahorro de energía eléctrica. Por otra parte, se logró uno de los principios de ventilación, al integrar sistemas pasivos por medio de ventilaciones cruzadas, típicas de la arquitectura de playa regional y tradicional.

En el proyecto se usaron 12 tipos de tecnologías de concreto que responden a diferentes condiciones ambientales.

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