23 septiembre, 2011

Candela + Cetto en el MAM

por Juan José Kochen | @kochenjj

Un conjunto de planos, maquetas, fotografías y videos de Félix Candela y Max Cetto se presentan como parte de dos extensas retrospectivas de ambos arquitectos en el Museo de Arte Moderno de la ciudad de México. La exposición curada por Juan Ignacio del Cueto (Candela) y Daniel Garza Usabiaga (Cetto) fue inaugurada el 22 de septiembre y llega al MAM tras haber estado en el Institut Valenciá d´Art Modern (IVAM) de Valencia. La muestra estará hasta el 15 de enero y posteriormente viajará a la Wallache Art Gallery de la Universidad de Columbia en la Ciudad de Nueva York. Dividida en dos áreas para cada arquitecto, la exhibición se configuró en un sentido radial que permite conocer su vida y obra. Con una marcada jerarquía en torno al trabajo de Candela, la muestra devela conceptos, directrices y teorías arquitectónicas a través de una propuesta museográfica con un mismo eje narrativo.

Félix Candela (Madrid, 1910 – Durham, 1997)

Incluso el diseño de un edificio religioso debiera ser un tanto irracional y extravagante, guiado más bien por impulsos emocionales y sentimientos, que por una estricta lógica convencional.

El primer medio círculo devela los proyectos realizados por Félix Candela en el extranjero y también su periodo de mayor producción en México, entre las décadas de 1940 a 1960; y enfatiza el proceso en el que gestó su mayor aportación a la arquitectura mexicana: las estructuras laminares de concreto armado. Candela trabajó con formas geométricas a partir del paraboloide hiperbólico, conocido como cascarón, principal rasgo de su arquitectura. Entre los factores que influyeron en el apogeo de los cascarones están sus características técnicas y constructivas, así como su bajo costo.

Los planos, dibujos, maquetas, fotografías y videos muestran obras como el Pabellón de Rayos Cósmicos en la Ciudad Universitaria, las cubiertas de la capilla del Altillo en Coyoacán, el Cabaret Jacaranda en Acapulco, el restaurante Los Manantiales en Xochimilco, la Iglesia de la Medalla Milagrosa, la Capilla de Palmira en Cuernavaca, la planta embotelladora Bacardí. “Los 87 años de la vida de Candela pueden dividirse en tres tercios: el primero en España, donde se formó; el segundo en México, donde desarrolló su obra, el último en Estados Unidos, donde la difundió. Cursó estudios de ingeniería en Madrid y heredó de su maestro Eduardo Torroja algunos de los fundamentos de su obra: la idea de que el ingeniero ha de ser un poeta, la convicción de que la estructura depende de la forma más que del material y la línea de investigación sobre cubiertas ligeras de concreto” (Canales, Fernanda. Hernández Gálvez, Alejandro. 100×100 Arquitectos Mexicanos del Siglo XX. Arquine. México. 2011).

Max Cetto (Koblenza, 1903 – Ciudad de México, 1980)

Es verdad que en el primer cuarto de siglo México no tuvo ningún pionero de la talla de un Gaudí, Perret, Henry van de Velde o Wright, pero en la gente misma existe en tal abundancia el placer por el trabajo creativo y artístico, que a lo largo de una generación y sin ninguna influencia directa del anterior, la arquitectura mexicana comenzó a hablar fluidamente el idioma de nuestro tiempo.

Max Cetto llegó a México tras haber estudiado en las universidades técnicas de Darmstadt y Berlín, donde tuvo como maestros a Heinrich Wölfflin y Hans Poelzig. Se recibió de ingeniero y arquitecto en 1926 y dos años después fue miembro fundador del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna. En 1932 participó en el concurso del edificio para la Liga de las Naciones en Ginebra. Cetto emigra San Francisco donde trabaja con Richard Neutra y hasta 1939 llega a México para colaborar con Jorge Rubio y Luis Barragán. Con el primero realizó proyectos como el hotel de San José Purúa, en Michoacán, en 1940. Por los mismos años proyecta con Barragán uno de los edificios del conjunto de la glorieta Melchor Ocampo, en la ciudad de México y, a finales de esa década, las primeras casas en el Pedregal de San Ángel.

El arquitecto alemán proyectó casas, edificios de apartamentos y oficinas, entre las que destaca la casa de fin de semana en Tequesquitengo (1948) y su propia casa en la calle de Agua. Además de su carrera como arquitecto, fue profesor en la Escuela de Arquitectura de la UNAM y su libro Modern Architecture in Mexico, publicado a principios de los años sesenta en Stuttgart y Nueva York. “…según apunta Humberto Ricalde, (Cetto) reúne su experiencia y las reflexiones sobre el oficio de arquitecto, a la vez que contiene la extensa genealogía que la trayectoria vital de su autor le imprime: ascendencia en las vanguardias del siglo xx y parentesco con la expresión tectónica de las culturas tradicionales mesoamericanas” (Canales, Fernanda. Hernández Gálvez, Alejandro. 100×100 Arquitectos Mexicanos del Siglo XX. Arquine. México. 2011).

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