10 septiembre, 2021

Camino recorrido: Gonzalo Gómez Palacio

por Gustavo López Padilla

Como arquitectos, en lo que tiene que ver con el proceso de la experiencia creativa  proyectual, pasado el tiempo, cuando las obras realizadas han perfilado en su conjunto una postura conceptual y construida identificable, una manera particular de entender la vida y cómo esta se traduce en realidades espaciales vivibles, vale la pena hacer pausas en el camino, mirar atrás, valorar lo realizado y a partir de lo anterior plantearse de nueva cuenta, con espíritu crítico, cuales podrían ser los rumbos por los cuales seguir transitando. En ocasiones las pausas se buscan conscientemente y en otras las impone la realidad de la vida, pero siempre hay que entenderlas como intervalos inevitables, enriquecedores y fructíferos. Pensando en las primeras pausas comentadas previamente, hacer un libro con una selección representativa de las obras realizadas, es una posibilidad interesante y casi podríamos decir necesaria, con la idea de  dejar una constancia documentada de lo hecho y al mismo tiempo buscar la opción de mostrarse frente a los otros, sometiendo con ello los resultados proyectuales a la crítica, comenzando desde luego por la propia, entendiendo la crítica como un proceso indispensable de retroalimentación, que permite reconocer que papel, que lugar y que postura se está jugando frente a la arquitectura, la ciudad, la historia y las posibilidades de futuro.

 

En este sentido, Gonzalo Gómez Palacio (Ciudad de México, 1944), decidió producir un libro (2019) mostrando su obra realizada a lo largo de poco más de cincuenta años de ejercicio profesional. En el contenido del libro nos encontramos una producción consistente y variada, que incluye desde casas habitación, edificios de departamentos, conjuntos de vivienda de carácter social, edificios de oficinas corporativas, educativos, culturales, turísticos, remodelaciones e intervenciones en obras preexistentes de carácter patrimonial. Se trata de una edición cuidadosamente trabajada, en donde además de los contenidos visuales que dan cuenta de las obras, podemos valorar un conjunto de croquis y apuntes perspectivos realizados a mano por el propio arquitecto, que contribuyen en gran medida a la comprensión de las ideas conceptuales, que dan sentido a las propuestas de diseño.

Casa La Loma, Santa Fe

 

En un principio, entre 1970 y 1979, su producción de diseño fue realizada en sociedad con Gustavo Eichelmann (1935-2018) y a partir de 1980 ha ejecutado sus trabajos individualmente, con algunas colaboraciones esporádicas con otros arquitectos. De inicio, al revisar el conjunto de las obras de Gómez Palacio, nos encontramos con la postura metodológica de reconocer con cuidado el contexto urbano o paisajístico donde se ubican, para establecer razonablemente grados de pertinencia y relación entre las obras y el lugar donde se ubican, tomando en cuenta calidades del contexto, densidades construidas previas, perspectivas visuales y condiciones climáticas.  En las composiciones proyectuales son identificables también, a partir del conocimiento de las realidades y necesidades de los usuarios, intensiones de secuencias espaciales, identificando y jerarquizando itinerarios de recorrido. La geometría que acompaña las propuestas de diseño, implica una expresividad dinámica, que incluye formas regulares con matices orgánicos, algunas formas curvas con las que se establecen contrastes. Podríamos pensar en algunas cercanías conceptuales en relación con las obras de Richard Neutra (1892-1970) y a la distancia también algunos detalles relacionados con Frank Lloyd Wright (1867-1959). Hablaríamos entonces en términos generales de una postura proyectual cercana a un racionalismo orgánico.

Casa Puebla Capital

 

Al recorrer imaginariamente los interiores de los espacios proyectados por Gonzalo Gómez Palacio, nos encontramos con recorridos en donde clara y ordenadamente se identifican, de manera jerarquizada, sus componentes de programa, buscando continuidades espaciales en donde ámbitos de dobles alturas son constantes,  además de correlaciones directas respecto de los espacios exteriores, generalmente jardinados, entendidos como extensiones vivibles de los lugares interiores. Los espacios exteriores  operan como sitios de convivencia, en cuanto a los proyectos particulares y cuando se trata de conjuntos colectivos, se proponen además como lugares de encuentro social.  Si bien la variedad de los resultados compositivos, está directamente relacionada con los temas de proyecto a resolver, se pueden descubrir algunas constantes de diseño, como lo ya comentado del uso de alturas diversas y continuidades espaciales, a lo que se suman el uso de pérgolas, por las cuales se filtra y dramatiza la luz, además de la incorporación formal o funcional de componentes geométricamente horizontales, a veces funcionando sólo formalmente y en otras ocasiones como elementos reguladores de las incidencias del sol y sus ganancias de calor. También es notable el gusto casi obsesivo y el papel que el arquitecto otorga a la presencia de las  escaleras, entendidas no sólo en su realidad funcional, sino que su diseño es particularmente cuidadoso y en un cierto sentido escultórico y monumental.

 

En otro orden de cosas, es identificable la preferencia de las posibilidades asociadas a la expresión formal y constructiva del tabique rojo y con ello las calidades y realidades del espacio que resulta, repitiéndose el uso de este material en una buena cantidad de sus obras. A partir del conjunto de lo  anteriormente mencionado, se califican volumetrías y espacios con distintos juegos de ritmos, claroscuros, colores y texturas, conformando un repertorio amable y confortable. En general las posibilidades ambientales y de determinación de atmosferas vivenciales relacionadas con la luz, elemento fundamental en la concepción de la arquitectura, es otra de las preocupaciones y ocupaciones en su arquitectura. La diversidad compositiva y formal de espacios y sus componentes resultantes de detalle y constructivos, en ocasiones se aprecia cercana a un cierto abarrocamiento, apenas contenido. Estamos frente a una arquitectura entendida de manera integral, que va de la mano desde la conceptualización general, el entendimiento del sitio, las propuestas generales de diseño, hasta la voluntad  cuidadosa por solucionar los detalles necesarios, que implican racionalidades y conexiones constructivas, despieces, cambios y transiciones de materiales.

Velázquez de León 40

 

En el camino recorrido por Gonzalo Gómez Palacio, se pueden reconocer obras notables, dadas sus calidades habitables de diseño, sus soluciones constructivas y de detalle, entre las que se pueden mencionar: las casas habitación Loma Santa Fe (2000-2002), ubicada en el fraccionamiento Hacienda Santa Fe, en la ciudad de México y la llamada Puebla Capital (2005-2007) ubicada en el fraccionamiento Campestre del Bosque, en la ciudad de Puebla, Puebla. En estos proyectos las calidades resultantes  del espacio, sobretodo en lo que tiene que ver con los lugares de convivencia común, son interesantes y bien logrados.

Edificio Plaza Washington

 

Entre los edificios de vivienda plurifamiliar podemos identificar los departamentos Velázquez de León (1975-1978), realizados en equipo con Gustavo Eichelmann, ubicados en Velázquez de León 40, en la ciudad de México y los departamentos Plaza Washington (2002-2004), ubicados en la colonia Juárez, también en la ciudad de México. Ambos edificios cuentan con una densidad media, cinco niveles y medio sobre el nivel de banqueta y una presencia urbana dinámica y atractiva. En el caso de Velázquez de León 40, proyecto promovido por el INFONAVIT, es interesante el recorrido secuencial de  patios descubiertos, resueltos mediante formas volumétricas orgánicas, en torno a los cuales se organiza la composición del conjunto y permitiendo con ello además, la captación de luz y ventilación, al interior de los departamentos.

Conjunto habitacional La Esmeralda

Como conjunto de vivienda de interés social, proyecto también auspiciado por el  INFONAVIT, podemos destacar el conjunto habitacional La Esmeralda (1973-1975) ejecutado en colaboración con Gustavo Eichelmann, ubicado al norte de la ciudad de México. Sin duda  uno de los mejores conjuntos de vivienda social realizados en aquellos años, dada la combinación y solución funcional de diferentes prototipos, entre los cuales se cuenta con las llamadas casas tienda y nuevamente dado el orden, secuencias y jerarquización de los espacios abiertos colectivos, definidos por las volumetrías dinámicas de las diversas unidades habitables, creando distintos ámbitos de convivencia colectiva. Es lamentable que los usuarios del conjunto no hayan tenido la sensibilidad y la voluntad para valorar y respetar la calidad del proyecto y lo hayan transformado irracionalmente, hasta niveles que desdibujan totalmente la propuesta original.

Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía

En materia educativa vale la pena destacar la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (1999-2003), ubicada en Parque General Anaya, Churubusco, en la ciudad de México. Se trata de un proyecto, que si bien cuenta con personalidad propia, es respetuoso del contexto patrimonial circundante. La condición alargada del terreno indujo naturalmente a una solución lineal del diseño, en donde se cuidó una relación amable entre lo construido, que responde a requerimientos precisos funcionales y los espacios verdes resultantes, lográndose un equilibrio racional, armónico  y amable, entre ambos componentes.

 

CONALEP- Centro Administrativo Nacional

Finalmente en lo que tiene que ver con el rubro de oficinas administrativas podemos mencionar El CONALEP, Centro Administrativo Nacional (1982-1984) ubicado en Metepec, Estado de México y el edificio de la Organización BIMBO (1991-1993), ubicado en el Desarrollo Corporativo Santa Fe, en la ciudad de México, proyecto realizado también en colaboración con Gustavo Eichelmann. En lo que tiene que ver con  el CONALEP, si bien responde a requerimientos programáticos diferentes, se hermana de alguna manera, en términos generales de sus resultados de proyecto y sobretodo pensando en la utilización del tabique rojo expuesto, con la Escuela de Museografía. El proyecto corporativo de la Organización BIMBO responde a requerimientos funcionales precisos, buscando de entrada una imagen urbana diferente y particular, en relación al común de los edificios de esta naturaleza, experimentando con soluciones de fachada con la intensión de regular las incidencias del sol y sus ganancias de calor, lo que resulta naturalmente en importantes economías operativas.

Edificio Corporación Bimbo

El camino proyectual recorrido por Gonzalo Gómez Palacio es prolífico, interesante y bien logrado y seguramente esta pausa reflexiva que implicó la realización de su libro como compendio de parte sustancial de su obra, se podrá traducir en el presente y futuro inmediato, en nuevas contribuciones a la riqueza de su propia obra y de la arquitectura mexicana contemporánea en su conjunto.

 

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