27 febrero, 2019

Astrología azteca

por David Lida

Presentado por:

Vamos a ver, ¿quiénes son estas niñas tan bonitas? ¿Tú, en qué fecha naciste?

Con timidez, tres hermanas se acercan al puesto del «astrólogo azteca», un señor que da consultas cada sábado y domingo en el mercado de pulgas del camellón de Álvaro Obregón, en la colonia Roma.

Tienes el signo del conejo, combinado con movimiento. Del lado del conejo eres bohemia, romántica, soñadora. Eres muy sensible a las fases de la luna —puedes estar muy contenta pero igual te inclinas a la depresión. Eres muy fértil —casi puedes embarazarte después de un apapacho.

Por tan «azteca» que sea, el astrólogo Manuel Plata, de 63 años, tiene tez blanca, ojos del color de la cáscara de una nuez, y se impone con cierta autoridad. Si se vistiera con traje y corbata en lugar de la camisa bordada indígena que lleva, se parecería a un industrial o a un locutor de televisión.

Cuidado con los chismes. Eres muy chismosa y lo peor es que la gente te cree.

Plata estudió leyes en la UNAM y practicó derecho laboral durante tres años. «No me gustó», dice. «En este país hay una incongruencia entre la justicia y la realidad». También trabajó como diseñador gráfico en el periódico El Universal. El momento decisivo de su vida ocurrió cuando empezó a trabajar en el Centro de Capacitación Campesina en la CONASUPO. «Los campesinos me enseñaron más que yo a ellos», explica. «Aprendí su forma de interpretar la naturaleza, la vida más sencilla y menos compleja. Aunque hay carencias de organización y administración, es gente muy sabia y muy capaz». Luego estudió danza azteca en un centro ceremonial en la calle de Tacuba. Los brujos le enseñaron cómo curar «espantos, vergüenzas y el mal de ojo». Desde hace siete años, unos antropólogos le enseñaron cómo leer las cartas astrales según el calendario azteca.

Y tú, niña, eres lagartija con agua. La lagartija indica nerviosismo, pero nunca tendrás que preocuparte: si pierdes tu cartera, te van a invitar a comer. Te gusta que te consientan, eres chantajista. Tienes buena salud pero te finges enferma para que te apapachen. Puedes tener muchos hijos.

Cobra 50 pesos la consulta —le importa menos el dinero que compartir su conocimiento. Dice que «más que nada, en México la autoestima de la mujer es muy baja».

El amor para ti es imprescindible. Vas a tener muchos novios. El problema es que «el agua limpia la mugre de los demás». Nunca soportes la agresión de los hombres o las groserías. Hay que establecer tus normas, saber por qué vives, por qué sales a la calle en la mañana. Anótalo. Hay que saber decir: «no me hagan eso». A ser transparente y clara con tu pareja.

Y que la gente no sabe a qué dedicarse.

¿A qué te dedicas?

Soy actuaria.

No digo que no debes ser actuaria, pero también ve computadoras. Pon tu propio negocio. Cómprate Photoshop. O puedes abrir un restaurante.

Plata dice que el margen de error de la astrología azteca es de un dos por ciento. «El error es cultural, del estrato social. Un niño de la calle, por tanto que tenga talento e inteligencia, no tiene recursos». Así su destino a veces no sigue a su signo. Después de las lecturas, cada hermana escoge siete piedritas. Plata las pone en bolsitas de cuero, pintadas a mano por él mismo, que les regala como amuletos. Hace sonar una concha grande, produciendo un sonido como el grito de un elefante herido. Le da a cada una un apodo azteca: Quiahuitzíhuatl, Cuetzpatzíhuatl, Xochitzín. Las tres hermanas parecen medianamente pasmadas. «Es muy, muy certero», dice una antes de que las tres salgan. Manuel Plata sonríe. La posibilidad de cambiar vidas, aunque sea un poquito, le da una satisfacción enorme.


Este texto se publicó en el libro Habla Ciudad, con motivo de la primera edición del Festival de Arquitectura y Ciudad MEXTRÓPOLI. Aparta la fecha y acompáñanos a vivir la ciudad extraordinaria en su próxima edición que tendrá lugar del 9 al 12 de marzo de 2019. 

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