9 abril, 2013

Arquitectura como marco

por Aura García | @aura_antonia

Guggenheim_flw_showFrío de Nueva York: la travesía más corta a pie es también una oportunidad para probarse valiente. El Guggenheim impone con su elegante caracola, su estatura y color armonizan con la nieve y los árboles secos. Una dame de la Quinta se arropa con su abrigo de pieles ante el acertado pronóstico del tiempo, los copos son inminentes.

Hasta el 23 de enero de 2013, el museo albergó la exposición Picasso Black and White, la cual comprende el periodo en el que el pintor español depuró su paleta de color para resaltar la estructura de su arte, de acuerdo con la curadora Carmen Giménez. El edificio hace su parte: subir por la espiral sólo ayuda a acrecentar más las expectativas.  Tanto Solomon R. Guggenheim como Frank Lloyd Wright (Wisconsin, 8 de junio 1867- Phoenix, 9 de abril 1959) murieron antes de que culminara la construcción de uno de los museos más emblemáticos de Nueva York. En abril de 1959, cuando falleció Wright, la construcción estaba prácticamente terminada, sin embargo, fue hasta el 21 de octubre de 1959 cuando el Guggenheim abriría sus puertas al público. En 1953, seis años antes de la inauguración, el diseño de un pabellón y una casa se exhibieron en donde más adelante se erigiría el museo (Antes del Guggenheim).

A la salida, una placa en el suelo recuerda el momento. Se agradecen los esfuerzos de Peter B. Lewis en la restauración del edificio de Frank Lloyd Wright. También hay una cita del célebre arquitecto norteamericano: “Architecture is the frame of life”. Poco reflexionamos sobre lo mucho que influye la arquitectura en nuestra vida, esta planeación y diseño que se convierte en el trasfondo crucial de nuestras emociones y recuerdos. Son las construcciones las que dan a cada ciudad o poblado el aire que tiene. Ese cúmulo de viviendas se traduce a un personaje principal dentro de una novela, inspira secuencias cinematográficas, pero más importante aún, define quiénes somos. Uno desarrolla cierta familiaridad con el vecindario que habita, al igual que la placa en el Guggenheim o el cuadro de Velázquez, referencias que conducen a muchas otras más en nuestro pasado, a 54 años de la muerte de Wright.

Cuando uno viaja a otros lugares se encuentra maravillado ante una nueva disposición de espacios, ¿acaso figura entre los detalles más importantes que relatamos a nuestro regreso? Es más que un cliché el momento en el que uno levanta la cabeza hacia un rascacielos con el propósito de contemplarlo: estamos usándolo como punto de comparación, para situarnos en el espacio, para decir “estoy aquí”.

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La partitura visual

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Soundtrack de una metrópoli

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