9 julio, 2015

Arquitectura

por Alejandro Hernández Gálvez | @otrootroblog

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Georges Bataille nació el 10 de septiembre de 1897 en Billom, Auvernia, pero su familia se mudó un año más tarde a Reims, donde Bataille fue bautizado. En esa ciudad publicó su primer texto en 1918: Nuestra Señora de Reims, que Denise Hollier describe en su libro La prise de la Concorde, —traducido al inglés como Against Architecture— como “una meditación en el sentido, bajo la forma y con el espíritu más religioso del término, sobre la catedral.” El 6 de mayo de 1210 un incendio dañó la vieja Catedral y un año después, en 1211, se inició la construcción de Nuestra Señora de Reims. Sesenta años más tarde estaba prácticamente terminada la que se consideró uno de los mejores ejemplos del gótico. Pero el 19 de septiembre de 1914, nueve días después de que Georges Bataille cumpliera 17 años, las bombas alemanas alcanzaron la Catedral. “Fue un desgarro de obús —escribió Bataille— con el que la muerte golpeó a niños, mujeres, ancianos; el incendio crepitaba y se extendía de calle en calle; las casas se derrumbaban; moríamos, aplastados bajo los escombros, quemados vivos. Luego, los alemanes incendiaron la Catedral.” Tras ese texto Bataille no publicará nada los siguientes diez años.

En 1914 Le Corbusier, diez años mayor que Bataille, tenía 27. En la biografía que le dedica Nicholas Fox Weber dice que fue dispensado de servir en el ejército debido a su pésima vista —ojos que no ven, será el subtítulo de un trío de ensayos que escribirá, adoptado ya su pseudónimo. “En septiembre de 1914, Jeanneret recibió la noticia de la destrucción parcial de la catedral de Reims. Le escribió entonces a William Ritter —su mentor y confidente— «estoy profundamente perturbado por el espectáculo de esas piedras caídas. Reims destruida. Todo lo que tuve que hacer fue consultar imágenes de esta única, inefable nave de gloria en la fantástica estructura de sus piedras para sentir un odio decidido, de algún modo equivalente a la tristeza que usted debe sentir. ¡Le prometo que mi alma de arquitecto sufre!»” Probablemente no como resultado directo de la destrucción parcial de la Catedral de Reims en 1914, pero en parte empujado por ello, ese año Le Corbusier propone la famosa estructura que será el principio de sus cinco principios y de todo lo que seguirá: la casa Dom-ino, concebida como un sistema de vivienda para las víctimas de la guerra, dice Fox Weber. Le Corbusier desarrolló la idea del sistema Dom-ino junto con el ingeniero suizo Max Du Bois —otro de los tantos colaboradores que luego dejó en segundo plano. La primera carta en que aluden al proyecto —según narra Jean-Louis Cohen en The Dom-ino Intrigue— está fechada el 5 de enero de 1915: “es muy probable, escribe Cohen, que la idea inicial haya germinado en los últimos meses de 1914” —¿tras el incendio de la Catedral de Reims?—, “un año que Le Corbusier prefería mencionar, pues coincidía con el inicio de la Gran Guerra, una fecha mucho más impactante que 1915 o 1916, el año en que él y Du Bois intentaron construir unas casas de demostración.”

Para Hollier, cuando Bataille vuelve a escribir, diez años después de su lamento por la destrucción de la Catedral, lo hace para arruinarla definitivamente, lo hará “contra la arquitectura opresiva de los valores constructivos,” continuando la destrucción que inició el fuego en 1914. En 1929, el primer artículo que publicó Bataille en el diccionario de la revista Documents está dedicado a la arquitectura: “la arquitectura, dice, es la expresión del ser mismo de las sociedades, de la misma manera como la fisonomía humana es la expresión del ser de los individuos. Sin embargo, es sobre todo la fisonomía de los personajes oficiales (prelados, magistrados, almirantes) a la que se debe referir esta comparación. En efecto, sólo el ser ideal de la sociedad, aquél que ordena y prohibe con autoridad, se expresa en las composiciones arquitectónicas propiamente dichas.”

La arquitectura como tal no es el tema central de la obra de Georges Bataille, interesado en la crueldad y la transgresión, el arte prehistórico, el erotismo y lo sagrado, y otros temas que no agradaban al bien portado de Breton, quien no lo quiso dentro del grupo surrealista. Sin embargo, puede decirse que la arquitectura, como aquello que impone un orden y una jerarquía inamovibles en las formas, fue uno de los objetivos tocados directamente por sus estudios y sus textos, como la Catedral de Reims por el obús alemán en 1914.

Georges Bataille murió el 9 de julio de 1962 en París.

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