17 febrero, 2018

Arquitectura y monumentalidad

por Arquine | @arquine

 

Nombre del proyecto: Novasem
Arquitectos: Alejandro Guerrero | Andrea Soto | ATELIER ARS
Colaboradores: Andrea Álvarez, Juan Carlos Pérez Albo, Alexis Castillo
Lugar: Acatlán de Juárez, Jalisco, México
Año: Etapa 1: 2013-2017 / Etapa 2: 2018-2021
Fotografía: Onnis Luque, Daniel Maldonado

 


 

El proyecto trata sobre el desarrollo de un campus industrial para una empresa productora y comercializadora de granos de maíz. La localización del terreno en un entorno extraurbano y su tamaño –8 hectáreas– nos hizo entender el proyecto como un paisaje en el cual debían ser considerados un conjunto de edificios en un territorio con una actividad agrícola históricamente importante en la región. Una vez resueltos los temas de funcionamiento ideal de la planta en relación a la organización de los edificios en el terreno, nos preocupaba que su emplazamiento tuviera la capacidad de establecer relaciones memorables con su paisaje inmediato y lejano. Para ello, se crearon una serie de plataformas en relación a la topografía del terreno, para dividir las áreas vehiculares de las peatonales. Además, dado que el proyecto está planeado para ejecutarse en etapas, era importante separar las actividades en edificios independientes. La primera etapa está conformada por los edificios de almacenaje, torres de producción, laboratorio, un memorial y el edificio de ingreso al campus; la segunda estará integrada por los edificios de oficinas, dos plantas de secado de maíz y un edificio que contendrá viviendas temporales y aseos para los empleados.

Nuestro objetivo ha sudo producir un lugar donde los edificios formen binomios con elementos naturales y proponga relaciones inusitadas con el entorno, como si se tratara de difuminar los límites entre arquitectura y paisaje.

El por ello que edificios como el motivo de ingreso son un híbrido que relaciona un promontorio de piedra con una cubierta construida con una estructura metálica y bóvedas de ladrillo típicas de la región. Dicho promontorio, además de aludir a la cita loosiana, es un elemento que hace visible el sustrato mineral del sitio.

Otros edificios, como los graneros, que están revestidos de acero-corten, establecen fugas profundas en plena relación con las preexistencias del territorio, como las vistas lejanas, las arboledas y otros elementos.

Este tipo de aproximación se corresponde un poco con aquella idea de la modernidad en la cual la arquitectura puede ser monumental, aunque en nuestro caso sin el fanatismo maquinista propio de aquella época: es posible monumentalizar la arquitectura a través de su condición de paisaje. Es por ello que la torre de producción aprovecha la altura que sus procesos internos demandan para configurarse como un faro, como un elemento con la capacidad de establecerse como punto de referencia en el entorno rural, tal y como los tiros de chimenea hicieron a principios del siglo XX en aquella región, configurando así un paisaje productivo.

Para conmemorar la muerte del fundador de la empresa se ha incluido dentro del conjunto un jardín memorial que forma el núcleo espacial principal del campus industrial. Está formado por un conjunto de Lluvias de oro alineadas, formando un recinto dentro del cual se encuentran tres elementos construidos: un primer volumen de piedra, de cuyo suele emerge un curso de agua que rebosa sobre un primer canal; un estanque a nivel de suelo, que contiene una jardinera con banca, y, finalmente, un recinto excavado, que contiene una caída de agua y una urna cineraria empotrada en un nicho.

De esta manera, la arquitectura industrial se propone como un híbrido programático capaz de aceptar usos o actividades que, en principio, pueden ser entendidos como no compatibles. Nosotros creemos que la arquitectura es la manifestación física de los rituales humanos más profundos, y éstos pueden ser revelados en la cotidianidad de la vida diaria de las personas. Ésa es para nosotros la verdadera condición monumental de la arquitectura.

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