22 junio, 2018

Aquí sucedió todo. Conversación con Rafael Barajas ‘El Fisgón’

por Christian Mendoza

 

El 14 de junio fue inaugurada en el Museo de la Ciudad de México la exposición Miradas a la ciudad: Espacio de reflexión urbana. La muestra articula una curaduría contemporánea que involucra dispositivos tecnológicos e interactivos, como las vistas VR. “La exposición es una revisión crítica de la historia de la ciudad. La verdad, es muy difícil que un museo establecido se anime a hacer una cosa de este tipo. Creo que es una decisión muy valiente y correcta. La exposición no podría haber tenido ningún otro carácter. Tenemos que hacer una revisión importante de lo está ocurriendo en la ciudad, y esto implica, por supuesto, un trabajo fuerte de crítica en torno a lo que es la situación actual de la ciudad”, comentó en entrevista con Arquine Rafael Barajas “El Fisgón”, invitado a curar dos salas de la exposición. “Las salas que yo curé tiene que ver con la historia de la cultura en México. No es la sala más crítica. Pero, en México, tenemos una historia cultural muy impresionante. La Ciudad de México, estoy convencido de ello, uno de los centros culturales del planeta. Es uno de los cruces de cultura más ricos del Occidente. Uno empieza a revisar lo que ha sido la historia de nuestro país y te das cuenta que, por aquí, ha pasado todo: fenómenos importantísimos de la historia del arte, de la historia política. Todo esto se refleja en la vida cultural. La preocupación de la exposición fue la de reflejar, lo más que se pudiera, esta riqueza”, puntualizó.

Rafael Barajas ha mantenido una práctica sostenida que ha cruzado los estudios culturales con su propio ejercicio como caricaturista, ya sea como editor de publicaciones que cruzan la caricatura con la historia política del país o desde la concepción expositiva. Se trata de entender ciertos fenómenos a un nivel más global: “No creo que puedes hacer una revisión de la historia de la caricatura sin hacer una revisión de la historia política del país. Si tú no entiendes qué es lo que estaba ocurriendo en términos de política en el momento en el que se hicieron esas caricaturas, no puedes tener una lectura correcta de las piezas. El trabajo curatorial, tanto del Estanquillo como de esta sala, tiene que ver con eso, con hacer una revisión cultural e integral de lo que es el país, entendiendo a la cultura en el término más amplio, no sólo en las bellas artes sino en todo lo que produce el ser humano. La intención de la curaduría para Miradas a la ciudad es esa, revisar, primero, cuáles han sido las etapas, los grandes brincos culturales en esta ciudad, que han sido muy importantes. Hay un nicho que está dedicado a la ciudad prehispánica, otro que está completamente dedicado a lo que es la cultura virreinal, y otro a lo que fue el siglo XIX. También, se contempla lo que se llamó el “Renacimiento mexicano”, que fue realmente muy importante, igualmente los procesos migratorios en este país, que han sido enormes, y han tenido un peso cultural total (y con mucha frecuencia, no se les da el peso cultural que tienen). Migraciones internas y externas: gente que viene tanto del interior de la república como de otros países. Algunas de las figuras culturales más importantes de nuestro país quedaron aquí con el exilio español, con el exilio latinoamericano. Pesa mucho cómo esta ciudad concentró una buena parte de la vida intelectual, de modo que muchos de los intelectuales importantes de Jalisco y de Puebla se vinieron aquí a trabajar. Aquí ha pasado todo. Otro espacio habla, básicamente, de las causas políticas del país en el siglo XX. Empieza con Madero, y termina con el tema de los feminicidios”. Para él, esas lecturas también pueden encontrarse sobre la superficie física o subjetiva de la ciudad: “Estoy convencido que esta ciudad tiene estratos de muchos tipos. Excavas el subsuelo de la ciudad y te vas a encontrar con una parte prehispánica, con una parte colonial, etcétera. A nivel cultural ocurre algo muy parecido. En mi curaduría, este entramado se muestra para demostrar qué ha significado en la cultura. Todos los movimientos políticos han dejado huella. Una parte importante de la vocación democrática de la Ciudad de México tiene que ver con el hecho de que aquí se concentra el poder y que aquí cristalizaron muchas de las luchas importantes del siglo XIX. Aquí también surgió una cantidad enorme de todo tipo, muchos eran movimientos netamente democráticos, como el de 1968, como el movimiento de los maestros, y aquí también tuvieron un peso enorme algunas luchas cruciales que vinieron de otras partes, como la caravana de Nueva Rosita, una caravana muy importante por los derechos de los mineros. Su entrada se traduce después en movimientos de solidaridad. Esto forma parte de nuestra tradición. Para los movimientos sociales, la ciudad es una parada obligada porque es un país centralizado, es muy difícil que lo evites. Lo que es realmente interesante es que los movimientos dejan huella. La ciudad es un concentrado de historia”.

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