30 noviembre, 2011

Alas cubiertas de Candela

por Juan José Kochen | @kochenjj

 Conversación con Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes, investigador titular B del Centro de Investigaciones y Estudios de Posgrado de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

Juan José Kochen (JJK): Como arquitecto e investigador, ¿por qué Félix Candela?

Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes (JIC): Durante mi carrera trabajé con arquitectos españoles exiliados en México como Imanol Ordorika y José Luis Benlluire, y también había oído hablar de Félix Candela (Madrid, 1910 – Durham, 1997). Terminando mis estudios hice un doctorado en Barcelona, justamente con una tesis sobre los arquitectos españoles exiliados. En los noventa pude entrevistar a Arturo Sáenz de la Calzada, quien me ubicó en el panorama de estos arquitectos. Dos años después, Candela viajó a España y visité en Madrid, donde le hice una larga entrevista…tenía un humor sensacional. Él trabajaba como asesor y estaba en el despacho de Fernando Higueras. En ese mismo despacho coincidió con Santiago Calatrava, quien realizó sus primeros proyectos y consideró a Candela como su maestro. Luego de este encuentro con Candela seguí trabajando en ese tema como investigador bajo la línea de arquitectura del siglo XX, pero enfocado en los arquitectos exiliados.

JJK: ¿Cómo surgió la exposición itinerante sobre Félix Candela ahora montada en el Museo de Arte Moderno?

JIC: La iniciativa de la exposición surge por el centenario de Candela, ya que el 27 de enero de 2010 hubiera cumplido 100 años de edad. Un año antes, Angustias Freijo, curadora de arte con una galería en España, me buscó para exponer el trabajo de Candela en España a través de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. Me tocó ser comisario (curador) para buscar el legado documental de Candela que está repartido en tres archivos. Fue una gran labor de investigación para sacar diapositivas, rollos de negativos, fotografías, cartas y planos.

JJK: ¿Cuáles son los tres archivos que guardan su obra?

JIC: El más importante está en la Universidad de Columbia de Nueva York –que cuenta con más de 250 archivos de arquitectos– en donde se conservan miles de planos de la empresa Cubiertas Ala, fundada por Candela, así como cartas y textos personales; el segundo está en el Archivo de Arquitectos Mexicanos de la Facultad de Arquitectura de la UNAM y cuenta con cuatros rollos con más de 1600 planos de los primeros proyectos del arquitecto español en México, además de cartas y fotos que tenían guardadas sus hijas; y el tercero se juntó por una donación de su segunda esposa a la Universidad de Princeton.

JJK: ¿Cómo fue el proceso de selección de obras?

JIC: Elegimos 21 obras emblemáticas de Candela, desde el Pabellón de Rayos Cósmicos hasta el Palacio de los Deportes. La decisión partió de tener por lo menos un plano original que nos prestó la Universidad de Columbia, fotografías de los tres archivos, imágenes actuales de los proyectos, modelos virtuales y animaciones para explicar el proceso constructivo de los paraboloides hiperbólicos, así como documentales de películas mexicanas en escenarios creados por Candela, y 21 maquetas en estereolitografía creadas en colaboración de becarios de la facultad.

JJK: ¿Estaba planeado que la muestra fuera también con Max Cetto?

JIC: Es interesante que relacionen a Cetto con Candela, los dos fueron arquitectos exiliados, llegan el mismo año a México e incluso fueron muy amigos. Pero la decisión del director del museo fue un poco forzada. Se dividió la sala del Museo de Arte Moderno en dos; la diferencia es que Cetto hizo siete u ocho obras muy buenas, y Candela hizo 500. En total, la sala tiene 600 metros, así que nos que acomodarnos en 300 metros, por lo que tuvimos que quitar la tercera parte del material que traíamos de España. A pesar de esto, se presentó lo esencial.

JJK: ¿La exposición seguirá itinerando?

JIC: Inauguramos la exposición en el Instituto Valenciano de Arte Moderno, en octubre de 2010. En febrero se inauguró en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo de Badajoz y luego vino a México para inaugurarse el 22 de septiembre (estará hasta el 15 de enero). De aquí se va a Columbia, en Nueva York, y estará del 9 de febrero al 31 de marzo del próximo año. Sin duda será la más depurada de las muestras, ya que será la cuarta, completando las tres sedes o países en los que vivió Candela.

JJK: También se realizará un coloquio sobre la vida, obra y legado de Candela.

JIC: El coloquio está organizado en el marco de la exposición y cuenta con un programa intensivo de seis días: tres de sesiones de ponencias (vida, obra y legado) con arquitectos e ingenieros de España, Estados Unidos, Inglaterra, Venezuela y México; mesas redondas con exalumnos de Candela; y visitas a las obras construidas en la ciudad, desde Los Manantiales hasta la Planta Embotelladora de Bacardí. También tenemos contemplado visitar las obras en Cuernavaca, en especial la Fábrica Remington de Cartuchos Deportivos que hizo con Juan Sordo Madaleno a principios de los sesenta.

JJK: ¿Cuál es el legado del arquitecto español exiliado en México?

JIC: Candela es un referente en el concepto de la estructura resistente por forma, la idea de sacar el máximo provecho al material, cubirir la mayor superficie con la menor cantidad de material, fue un principio de lo que ahora se considera arquitectura sustentable. A pesar de los años sus cascarones ahí están, han pasado sin problema los sismos que ha habido. Lo más destacable de su arquitectura es esta forma de construir de la manera más eficiente y económica, y también, medio de rebote, de una notable cualidad estética. Él me decía, de broma, que construyó tantos cascarones no porque fueran cubiertas bonitas sino porque eran baratas.


Fotos: Cortesía Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes


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