27 marzo, 2018

A la Celanese

por Daniela Jay

 

El edificio Celanese Mexicana, construido en 1968 por Ricardo Legorreta, cumple este 2018 su cincuenta aniversario. Se trata de una construcción que se alzó siete años después de la Avenida Revolución sobre la cual se encuentra, una vialidad que conecta desde Benjamín Franklin hasta el Estadio Olímpico Universitario. Ha pasado medio siglo y, desde entonces, el indudable peso del tiempo ha modificado su entorno, sin embargo, la monumentalidad del edificio permanece y constituye su paisaje inmediato. Un edificio que, en palabras de Octavio Paz, es ‘una piedra hecha de tiempo’.

Volumétricamente, el edificio está constituido por la influencia de los principios de la arquitectura moderna. Su monumentalidad se enaltece al elevarse sobre un talud que recuerda a las raíces prehispánicas, pero ha cambiado la piedra volcánica por la nueva piedra de ese siglo: el concreto. Su planta libre existe, es una rampa inclinada que aún hoy, funciona como un espacio de descanso y vigilancia, y desde donde se aprecia la acelerada ciudad. Estructuralmente, la planta libre antes de sostenerse sobre una serie de pilotes, Legorreta decide inteligentemente concentrar todo su peso sobre una sola columna hueca que funciona como la columna vertebral de circulaciones verticales y que además permite plantas libre y flexibles para oficinas; a su vez, los entrepisos funcionan como una serie de armaduras que transmiten las cargas hacia los tensores, pequeñas líneas verticales que conforman la fachada y dan carácter al edificio. En cuanto a la orientación, esta se resolvió dejando en la zona de los tensores ventanas horizontales y muros de cerramientos, mientras que en las zonas de fachada libre, los ventanales van de piso a techo dejando los entrepisos expuestos.

Sin duda, el Celanese es un caso de estudio interesante, y es que la serie de decisiones tomadas por Ricardo Legorreta sirvieron para hacerlo estéticamente interesante a partir de su propia estructura. Podría decirse que es una construcción que sabe dialogar con los principios modernos, pero también con el sitio y con su momento, encontrando soluciones estructurales que activaron la arquitectura mexicana.

Así, se hizo un edificio a la mexicana, un edificio a la Celanese.

Todas las imágenes: © COLECCIÓN LEGORRETA.

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