9 marzo, 2012

110 años de Luis Barragán

por Arquine | @arquine

Con motivo de los 110 años del natalicio de Luis Barragán (9 de marzo de 1902, Jalisco – 22 de noviembre de 1988, ciudad de México) se organizó la exposición «Luis Barragán, 110 años, fotografía de Yutaka Saito», en el Museo Nacional de Arquitectura del Palacio de Bellas Artes. La muestra reúne 69 fotografías del japonés Yutaka Saito y seis maquetas de algunas de sus obras más representativas.

*Si hay un nombre asociado a la idea de una arquitectura a la vez moderna y regional en México es, sin duda, el de Barragán. Nacido en Guadalajara, estudió en la Escuela Libre de Ingenieros de esa ciudad y recibió su título en 1924. Entre 1925 y 1926 realizó un viaje por Europa y el norte de África, que fue decisivo en su formación o, mejor dicho, en su transformación como arquitecto. Entonces tomó contacto con la arquitectura mozárabe y con los libros y jardines del paisajista francés Ferdinand Bac, pero también, como ha apuntado Humberto Ricalde, entró en contacto con las vanguardias europeas del momento. A su regreso a Guadalajara, Barragán proyectó varias casas retomando el lenguaje de la región.

En 1931 volvió a Europa y asistió a algunas conferencias de Le Corbusier en París y en Nueva York conoció al arquitecto austriaco Frederick Kiesler. La segunda mitad de la década de los años treinta marcó una nueva etapa en su carrera, ya instalado en la ciudad de México, donde realizó varios proyectos de un racionalismo evidente. En los años cuarenta, su arquitectura dio un nuevo giro, al realizar el plan maestro de los Jardines del Pedregal y algunas casas para ese fraccionamiento, en colaboración con Max Cetto, y también varios jardines particulares en la calle de General Ramírez, en Tacubaya, donde a finales de esa década construyó su propia casa.

Es entonces que la arquitectura de Barragán consolida su forma y estilo, al incluir —apunta Ricalde— “elementos arquitectónicos tradicionales decantados, que tienden un puente entre tiempos culturales diversos, subvirtiendo así la linealidad histórica y su consiguiente progreso, implícito en las propuestas de la modernidad del siglo 20”. La exhibición que le dedicara el MoMA de Nueva York en 1976 lo convirtió en el primer latinoamericano en exponer ahí. Además, fue el segundo en obtener el Premio Pritzker (1980), lo que disparó en México una revaloración de su trabajo sin precedentes, así como de la arquitectura mexicana en general. La influencia del pintor Chucho Reyes y de Mathias Goeritz, fue también fundamental.

*Miquel Adrià en 100×100 Arquitectos del siglo XX en México (Arquine, 2011)

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