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Revista Arquine No.79 | Futuros

Primavera 2017
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Proyectos | Projects

OMA | Foster + Partners | Ateliers Jean Nouvel | Z4A + Z4Z4 | junya.ishigami + associates | Lacaton & Vassal | architecten de vylder vinck taillieu | Studio Odile Decq | Kéré Architecture | Diller Scofidio + Renfro | WOHA | Safdie Architects

Conversaciones

Francisco Pardo | Tatiana Bilbao | Rozana Montiel

Ensayos | Essays

Juan José Kochen | Pablo Martínez Zárate | Koldo Lus Arana | Mariabruna Fabrizi + Fosco Lucarelli | Léopold Lambert

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El futuro que viene, el que ya está aquí y el que ya fue son facetas de futuros posibles que exploramos desde la arquitectura en un momento especialmente incierto.

Futuros perfectos e imperfectos se dibujan en el horizonte, como resultado de un pasado inmediato —el del siglo xx— que abre distintas lecturas del porvenir. Joan Clos, director ejecutivo de ONU Habitat dice que si bien la ciudad del futuro es una incógnita, la urbanización del planeta crecerá exponencialmente con más y mayores urbes que concentrarán a tres cuartas partes de la población a mitad de este siglo. El urbanismo y la arquitectura como disciplinas, conforman —dan forma— a las ciudades y a los habitats del futuro. Y este número de Arquine, vinculado a la cuarta edición anual del Festival de Arquitectura y Ciudad MEXTRÓPOLI, reúne una serie de textos que reflexionan sobre estos futuros y muestra proyectos contemporáneos que responden a los signos de un tiempo inminente. Unos ensayos leen la ciudad como una red espacial de huellas; algunos recorren las arqueologías del futuro que concibieron a ciudades andantes hasta las representaciones digitales recientes que desgravitaron la arquitectura, hasta otros que presagian el colapso del futuro debido a la colonización del espacio y del tiempo o vaticinan un tiempo sin futuro.

Si la Unidad de Habitación de Le Corbusier y Walking City de Archigram reunían todas las necesidades de una comunidad desligándose de sus contextos, las obras que se exponen en estas páginas reciclan instalaciones industriales (Lacaton&Vassal, architecten de vylder vinck taillieu) e hibridizan arquitectura, ciudad y paisaje (los jardines residenciales en altura de WOHA en Singapur, la vivienda prismática invadida por la vegetación de Junya Ishigami, el centro educativo de Diller Scofidio + Renfro en Columbia, los anillos de Foster para el Campus Apple y de OMA para Endurance Community Village, las nuevas topografías de Odile Decq en el Museo Geoparque Nacional Fangshan Tangshan o los cilindros de la casa Tobogán de Z4A + Z4Z4, que yuxtaponen en forma críptica distintos proyectos canónicos).

Ante la incertidumbre de un mundo más cerrado, donde el muro —como elemento esencial de la arquitectura— puede convertirse en el estigma de la segregación, quepan estos recuerdos del porvenir, las memorias de utopías urbanas y los ejemplos construidos para privilegiar una sociedad basada en la economía del conocimiento, el intercambio y el diálogo, que dibujen un futuro más esperanzador.

 


 

The future that’s yet to come, the one that’s already here, and the one that’s left behind are all facets of possible futures being explored in architecture in these days of particular uncertainty. 

Perfect and imperfect futures are coming into view on the horizon as the result of an immediate—twentieth-century—past that enables different readings of the world to come. Joan Clos, Director of UN Habitat, says that although the city of the future is unknown, urbanization around the planet will grow exponentially, with more and larger cities set to concentrate three-quarters of the world’s population by the middle of this century. Urban planning and architecture as disciplines are shaping the cities and habitats of the future. For this issue of Arquine, thematically linked to the fourth annual MEXTROPOLI International Architecture Festival, we have assembled a series of texts that reflect on those futures, and show contemporary projects that respond to the signs of an imminent future. Some of the essays interpret the city as a spatial network of footprints while others explore the future archaeologies that conceived walking cities; we see how recent digital representations have released architecture from the forces of gravity, as well as predictions of the future’s demise due to the colonization of space and time, and also prophesies of a time in which the future no longer exists.

While Le Corbusier’s Unité d’Habitation and Archigram’s Walking City brought together a community’s every need regardless of context, the projects shown here recycle industrial premises (Lacaton&Vassal, architecten de vylder vinck taillieu) and hybridize architecture, city and landscape (WOHA’s sky gardens in Singapore, Junya Ishigami’s cuboid house containing a gardened landscape inside, Diller Scofidio + Renfro’s education center in Columbia, the rings created by Foster for Apple Campus and by OMA for the Endurance Community Village, Odile Decq’s new topographies at the Fangshan Tangshan National Geopark Museum or the cylinders of Z4A + Z4Z4’s Tobogan House, which critically juxtapose different canonical projects).

Faced with the uncertainty of an increasingly closed-off world, where the wall—that essential architectural element—can become a stigma of segregation, we should bear in mind these memories of the future, memories of urban utopias and built projects that support a society based on an economy of learning, exchange and dialogue, a more hope-filled future.