50 emergentes de las Américas
Cincuenta números de una revista dan para contar muchas cosas: más de 417 obras publicadas, de 220 arquitectos y diseñadores, 158 textos de autor, 241 libros reseñados. Bien podríamos celebrar estos 12 años revisando las obras más destacadas, los momentos más loables o los edificios que supieron resistir con decoro el paso del tiempo. Sin embargo, en medio de la crisis global, nos parece más estimulante mirar hacia delante, escogiendo 50 arquitectos y diseñadores emergentes de las Américas, destacando —hasta donde alcanza la mirada desde México y fuera de los focos de las últimas pasarelas— aquellos que apuntan hacia nuevos rumbos. En buena medida, se trata de una generación que apenas saboreó el frenesí proyectual y la hipertrofia inmobiliaria de años recientes, y cuyo futuro dependerá, fundamentalmente, de su capacidad para adaptarse a las nuevas condiciones de mercado y de responder a los valores culturales y funcionales que puedan surgir de esta crisis.
Se tiende a insistir que la crisis es oportunidad. Entre la contracción espacial —menos construcción— y la expansión temporal más tiempo—, auspiciamos que emerjan arquitecturas más responsables y reflexivas, que apunten a un cambio de paradigma alejado del espectáculo, capaces de entender la disciplina como proyecto cultural. A la vez, en un mundo cada vez más interconectado, el papel de las publicaciones (físicas y virtuales) deberá dejar de enfocarse en la novedad importada para ofrecer referencias y rumbos de calidad, que orienten, ante el magma efervescente de la jungla bloguera. A partir de este Arquine 50, el contenido buscará centrarse en las secciones más esenciales —de proyectos y reflexiones—, con un rediseño que potencie su imagen con mayor inmediatez.







