4 junio, 2013

Mundos inflables

por Mariana Barrón | @marianne_petite

La forma en que diversos arquitectos o artistas toman parte de algo al realizar intervenciones siempre difiere de los espacios, ya sea dentro o fuera de un edificio contemporáneo u antiguo, en un contexto museístico o inmerso en el paisaje natural. Durante el mes de abril en el recinto cultural ‘La Générale‘ ubicado en París se presentaron diversos artistas, arquitectos y fotógrafos. Entre ellos, Pilar Echezarreta fue la encargada de intervenir la planta baja del edificio, que aparentemente permanecía vacía. Una de las principales intenciones con esta instalación inflable era mantener diálogos entre los espacios endógenos y exógenos al crear demoras en el tránsito de la vida cotidiana de los residentes y visitantes.

Pero cuánto puede influir en las sensaciones del espectador estos contenedores rellenos de aire, de personas o de espacio aparentemente en desuso. La utilización de los objetos inflables en la arquitectura, en los museos o en los espacios públicos pueden tener una connotación algo traviesa pero no deja de ser una clara manifestación de mediación entre espectador, espacio y lugar.

Se pueden abordar en estas prácticas varios temas y personajes, uno de ellos como lo hace Pilar Echezarreta se centra en la dialéctica entre el fuera y dentro. Así como ella también hay más exploraciones que se ayudan de este material y su capacidad formal de intervención en los espacios que crean demoras o sensaciones fuera de lo cotidiano. Solo por mencionar algunos está Tomás Saraceno que crea espacios utópicos a base de estructuras geométricas complejas que remiten a burbujas, telarañas o nubes con una carga fuerte de espacialidad que remite a la creación del universo o los universos paralelos. Otras formas de experimentar son las de Christo Vladimirov Javacheff, artista búlgaro que impresiona a los espectadores con sus mega estructuras inflables que han llegado a cubrir 177,000 metros cúbicos, él mismo dice que sus obras dan la sensación de nadar virtualmente en el espacio contenido. En el ámbito mas local la escultura monumental neumática creada por el mexicano Eder Castillo llamada “Guggensito” retoma los gestos arquitectónicos del Museo Guggenheim de Bilbao, este inflable se mantuvo itinerante por la Ciudad de México en diversos barrios, así mismo la gente disfrutaba y jugaba con el objeto urbano apropiándose de él e interviniéndolo.

Todos estos ejemplos nunca dejaron de tener su característica traviesa siendo siempre consistentes en sus discursos a pesar de ser muy diferentes entre ellos. Así fue entonces, entre el juego y la sorpresa lo que creó Pilar Echezarreta en Paris, entre la gente, las calles y la gran entrada de ‘La Générale’ el inflable comunicaba y permanecía.

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photo 3 copiaLa forma en que diversos arquitectos o artistas toman parte de algo al realizar intervenciones siempre difiere de los espacios, ya sea dentro o fuera de un edificio contemporáneo u antiguo, en un contexto museístico o inmerso en el paisaje natural.

Durante el mes de abril en el recinto cultural “La Générale” ubicado en París se presentaron diversos artistas, arquitectos y fotógrafos. Entre ellos, Pilar Echezarreta fue la encargada de intervenir la planta baja del edificio que aparentemente permanecía vacía. Una de las principales intenciones con esta instalación inflable era mantener diálogos entre los espacios endógenos y exógenos al crear demoras en el tránsito de la vida cotidiana de los residentes y visitantes de La Générale.

Pero cuánto puede influir en las sensaciones del espectador estos contenedores rellenos de aire, de personas o de espacio aparentemente en desuso. La utilización de los objetos inflables en la arquitectura, en los museos o en los espacios públicos pueden tener una connotación algo traviesa pero no deja de ser una clara manifestación de mediación entre espectador, espacio y lugar.

Se pueden abordar en estas prácticas varios temas y personajes, uno de ellos como lo hace Pilar Echezarreta se centra en la dialéctica entre el fuera y dentro. Así como ella también hay más exploraciones que se ayudan de este material y su capacidad formal de intervención en los espacios que crean demoras o sensaciones fuera de lo cotidiano.
Solo por mencionar algunos está Tomás Saraceno que crea espacios utópicos a base de estructuras geométricas complejas que remiten a burbujas, telarañas o nubes con una carga fuerte de espacialidad que remite a la creación del universo o los universos paralelos .
Otras formas de experimentar son las de Christo Vladimirov Javacheff artista búlgaro que impresiona a los espectadores con sus mega estructuras inflables que han llegado a cubrir 177,000 metros cúbicos, él mismo dice que sus obras dan la sensación de nadar virtualmente en el espacio contenido. En el ámbito mas local la escultura monumental inflable creada por el mexicano Eder Castillo llamada “Guggensito” retoma los gestos arquitectónicos del Museo Guggenheim de Bilbao, este inflable se mantuvo itinerante por la Ciudad de México en diversos barrios, así mismo la gente disfrutaba y jugaba con el objeto urbano apropiándose de él e interviniéndolo. Todos estos ejemplos nunca dejaron de tener su característica traviesa siendo siempre consistentes en sus discursos a pesar de ser muy diferentes entre ellos. Así fue entonces, entre el juego y la sorpresa lo que creó Pilar Echezarreta en Paris, entre la gente, las calles y la gran entrada de La Générale el inflable comunicaba y permanecía.

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“Estoy interesado en una arquitectura de flujos, donde no hay entrada ni salida, donde la entrada puede ser la salida y viceversa. Es lo contrario a la arquitectura, un programa vacío hecho para ser ocupado. ¿Podemos producir arquitectura para ser ocupada más que para ser simplemente usada?” –Didier Faustino

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