12 febrero, 2017

Los pasos perdidos (IV): Le Corbusier

por Juan Manuel Heredia | @guk_camello

Captura de pantalla 2017-02-12 a las 11.21.52 p.m.Le Corbusier y Pierre Jeanneret, Centrosoyuz, Moscú, 1928-1931. Perspectiva interna.

A pesar del fiasco que resultó el concurso del Palacio de la Liga de las Naciones, Le Corbusier tuvo oportunidad de ensayar otras veces –y de hecho realizar algunos ejemplos de– la tipología del salón de los pasos perdidos. Una elaboración distinta a la de Ginebra pero igualmente atípica y además de gran complejidad y monumentalidad aparece en sus proyectos soviéticos de finales de los veinte y principios de los treinta (también diseñados junto a Pierre Jeanneret), específicamente en el Centrosoyuz y en el Palacio de los Soviets de Moscú. Aunque sólo el segundo tenía un carácter parlamentario, ambos edificios estaban destinados a servir actividades de representación política. En ambos casos Le Corbusier provee de amplios vestíbulos que, aunque no son designados como salones de pasos perdidos, son espacios de espera, paso y encuentro informal como aquellos. Se trata de foyeres de grandes claros soportados por bosques de pilotis que rememoran las salas hipóstilas de la antigüedad. Debido a la gran afluencia de personas, así como al clima moscovita, estos espacios son dotados de gigantescos guardarropas que determinan las amplias proporciones manejadas por los arquitectos. En el Centrosoyuz el lobby –que Le Corbusier concibe como un “lago”– se desarrolla de forma lineal y a ras de piso, conectando las dos entradas principales y los dos núcleos de circulación vertical (rampas y elevadores). Para el Palacio de los Soviets Le Corbusier introduce una variable que desafía las expectativas de un foyer convencional. En vez de conectar las rampas mediante el foyer, el foyer mismo se convierte en una gran rampa: una superficie alabeada, un “lago” petrificado, que Kenneth Frampton define como una “promenade architecturale en pendiente” (ramped promenade architecturale). [1]

Captura de pantalla 2017-02-12 a las 11.21.39 p.m.
Le Corbusier y Pierre Jeanneret, Palacio de los Soviets, Moscú, 1931-1932. Perspectiva interna del lobby del Auditorio B

 

Le Corbusier hace esto para los dos auditorios del edificio, proponiendo vestíbulos de gran horizontalidad y fluidez que, a pesar de la extrañeza que provocan sus pisos inclinados, es posible ocupar de forma similar a la de un salón de pasos perdidos tradicional, aunque con un mayor sentido de movimiento y direccionalidad. Aquí los pilotis fungen como elementos orientadores alrededor de los cuales las personas se aglutinan de forma natural. La perspectivas respectivas elaboradas por el taller de Rue de Sèvres 35 son memorables tanto por su formato apaisado, que permite tener una idea de las secuencias espaciales, como por su economía de líneas y algunas licencias –como el seccionamiento de columnas– que permite apreciar el espacio sin obstáculos visuales. Debido a la diversidad de destinos de los usuarios, Le Corbusier concebía a esos espacios como áreas para la “clasificación” de multitudes, o como Jean-Louis Cohen llama al edificio mismo: una “gigantesca máquina de distribución humana (a gigantic crowd-sorting machine)”.[2] Más intrigante es su carácter urbano o, más bien, las pretensiones urbanas del arquitecto. A diferencia del proyecto de la Liga de las Naciones, los proyectos moscovitas no eran tan “radiantes”, sino más bien un tanto herméticos o introvertidos, lo que quizás provocó que Le Corbusier quisiera compensarlos al llamar a sus salones de pasos perdidos “fórums”.

Captura de pantalla 2017-02-12 a las 11.21.22 p.m.Captura de pantalla 2017-02-12 a las 11.21.13 p.m.Le Corbusier y Pierre Jeanneret, Palacio de los Soviets, Moscú, 1931-1932. Perspectivas internas del lobby del Auditorio A

 

Como es sabido, la experiencia soviética fue también decepcionante para Le Corbusier –con su Palacio de los Soviets quedando sólo en proyecto y su Centrosoyuz realizado pero con serias modificaciones. Pese a esto, el arquitecto suizo volvería, dos décadas después, a ensayar la tipología de los pasos perdidos y, ahora, para programas explícitamente parlamentarios y judiciales. En efecto tanto en el Palacio de Justica de Chandigarh como en el Palacio de la Asamblea de la misma ciudad, Le Corbusier incorpora Salles des Pas Perdus como elementos centrales del proyecto y específicamente designados como tales. La del primer edificio, sin embargo, se encuentra relativamente segregada de la secuencia principal y por lo tanto no adquiere ni la prominencia ni el potencial que este tipo de espacios generalmente poseen. La del segundo representa un ejercicio más promisorio en donde el edificio es casi todo él un gran salón de pasos perdidos. Como en el Palacio de los Soviets, Le Corbusier define a este espacio como un “fórum”, aquí quizás con más ánimos compensatorios debido a la cuestionable dimensión urbana del edificio. Con todo, para este proyecto Le Corbusier reelabora su principio de la planta libre de una forma casi didáctica y a una escala monumental. El edificio está definido en su perímetro por una fachada profunda constituida por pórticos, quiebra-soles y recintos administrativos que enmarcan, pareciendo proteger, al recinto circular de la asamblea. Los pasos perdidos ocupan todo el espacio intermedio y consisten en una amplia sala de triple altura sostenida en un bosque de pilotis.

Captura de pantalla 2017-02-12 a las 11.20.57 p.m.Le Corbusier, Palacio de la Asamblea, Chandigarh 1952-1957. Planta baja y cortes

 

Según Le Corbusier el edificio estaba conformado por dos sistemas estructurales u “osaturas-tipo”. La primera: “la osatura de las oficinas [que consiste en] brise soleil, pórtico, concreto, etcétera”. La segunda: “la osatura del espacio denominado ‘fórum’, en medio del cual se sitúan la gran Cámara de Diputados (Lower House) y la Cámara de Senadores (Upper House)”. Y, a continuación, el maestro de La Chaux-de-Fonds describe esta segunda osatura o sistema usando su propia terminología pero a la manera de un clásico salón de pasos perdidos, en donde las deliberaciones y decisiones políticas importantes ocurren realmente “tras bambalinas”:

Esta inmensa promenade le garantiza a los representantes la posibilidad de todo tipo de encuentros favorables: conversaciones individuales, arreglos, concesiones, resoluciones fuera de sesión, etcétera… [3]

Captura de pantalla 2017-02-12 a las 11.20.44 p.m.Le Corbusier, Palacio de la Asamblea,, Chandigarh 1952-1957, vista del “salón de pasos perdidos” o “fórum”

 


 

  1. Kenneth Frampton, “Le Corbusier’s Designs for the League of Nations, the Centrosoyus, and the Palace of the Soviets, 1926-1931” The Le Corbusier Archive, Vol III, H. Allan Brookes, editor (Nueva York: Garland, 1982), xv.
  2. Jean-Louis Cohen, Le Corbusier and the Mystique of the USSR: Theories and Projects for Moskow, 1928-1936 (Princeton: Princeton University Press, 1987), 178.

  3. Le Corbusier, Oeuvre Complète Vol. 6, 1952-1957 (Basilea: Birkhäuser, 1999), 94.

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