Arquine Jams No. 12 | Espacio de trabajo

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INTRO

Arquine como referente de la cultura arquitectónica mexicana e internacional los invita a ser parte de Arquine Jams, una reunión donde el guión será la afinidad y el interés por el tema particular del número en curso de la Revista Arquine, con la intención de construir un espacio de discusión a través de la participación abierta de cada uno de los presentes.

Este miércoles 13 de enero se celebrará el Arquine Jams No.12 | Espacio de trabajo en el Centro Horizontal a  las 7:30 pm una sesión abierta al público, que en esta ocasión abre la discusión en torno a los diversos espacios dedicados al trabajo y que sirve, a su vez, como refuerzo al tema central de la Revista Arquine No.73.

En esta discusión participarán Victor Alcérreca, Emilio Chapela, Edgar Velasco + Alejandro Zárate (R-ZERO) y Pedro Hernández, como moderador.

Entrada Libre.
Cupo limitado.
RSVP: difusion@arquine.com


 

Buena parte de la humanidad pasa al menos una tercera parte de su vida en una fábrica, un taller o una oficina. Se trata de espacios que operan a distintos niveles: organizan las relaciones entre quienes los ocupan, procuran lograr mayor eficiencia en los modos de producción o simbolizan la eficacia y solidez de una compañía o empresa, con implicaciones tanto sociales como políticas.

Así, Josef K —de El proceso de Kafka— no era más que un insignificante oficinista de ese espacio agobiante que construyó Orson Welles en blanco y negro. La gran oficina formada por mesas y hombres grises, sin atributos, que como hormigas repetían eternamente la misma rutina, refleja el paradigma productivo de una sociedad alineada y rígida. Oficinas mejor diseñadas como la Johnson Wax de Frank Lloyd Wright no fueron más que una versión más iluminada y diáfana del mismo modelo, como expresión máxima de una tipología que cobra su mayor esplendor a mitad del pasado siglo. En buena medida, la oficina abierta e isomorfa supone la voluntad de acabar con las diferencias jerárquicas entre los trabajadores, al mismo tiempo que implica el sometimiento de todos a una mirada absoluta que potencialmente todo lo vigila.

Quizás el despacho y la oficina son lugares para despachar, oficiar, expedir o liquidar virtualmente, en abstracto, mientras que el taller, el laboratorio o la fábrica tengan componentes más físicos y manuales, pero todos éstos son espacios regulados por sus acciones. Aquellas grandes salas abiertas en blanco y negro de Welles —para seguir con ejemplos cinematográficos— o las del Lobo de Wall Street, evolucionaron en todo el mundo hacia los espacios personalizados de Mad Men, hasta los actuales playgrounds al estilo de Google, donde se propicia la creatividad y la singularidad, convirtiendo el dolor y el esfuerzo del castigo bíblico en ludotecas.

En este número 74 de Arquine se plantea revisar esos espacios en los que pasamos buena parte de nuestro tiempo y que, además, se presentan como una de las tipologías que más ha evolucionado y más se ha sofisticado en las últimas décadas, siendo uno de los orígenes más claros en la genealogía de la arquitectura moderna.