Frontera / Border
7° Concurso Internacional Arquine
7th International Arquine Competition
Un cruce fronterizo en Anapra, Ciudad Juárez /
Sunland Park, Nuevo México
A Border Crossing at Anapra, Ciudad Juárez /
Sunland Park, New Mexico
Christopher Calott
“La frontera es ahora un lugar donde un enorme eco-tono de carne y capital y armas se restriega contra sí mismo mientas dos culturas y dos economías y dos lenguas se encuentran y se mezclan y erupcionan en algo que aún no logramos nombrar.”
“The Border is now a place where a huge eco-tone of flesh and capItal and guns is rubbing up against itself as two cultures and two economies and two languages meet and mingle and erupt into something we cannot yet name.”
Charles Bowden, Juárez: The Laboratory of our Future
Nunca como hoy fueron tan palpables las presiones sobre la frontera política entre México y Estados Unidos. Más que una simple línea entre dos países, la frontera se ha convertido en una zona económica compartida, transformada desde la implementación del TLCAN por las activi-dades de la industria maquiladora. Este fenómeno ha convertido a la
región de Ciudad Juárez y El Paso, con una población de más de 2.5
millones, en la mayor comunidad fronteriza del mundo. Se trata de un
lugar donde chocan el primer y el tercer mundo, un sitio que muchos consideran un microcosmos de nuestro futuro.
En este momento de intenso interés por las fronteras soberanas, la seguridad nacional, la inmigración y el impacto de la economía globalizada, el 7° Concurso Internacional Arquine planteó a los arquitectos el desafío de proyectar un cruce peatonal en la frontera EUA-México. Junto con el emplazamiento de controles migratorios y aduanales reunidos en una sola instalación, las bases de la convocatoria incitaban a los participantes a considerar otros programas específicos para el cruce internacional, ampliando los planes de intercambio económico, social y cultural. Ante el épico frenesí del gobierno estadounidense, promotor de una xenofobia legalizada y del blindaje de sus fronteras meridionales,
el concurso buscó promover otras actitudes con el mutuo deseo de atravesar este polémico y contendido territorio.
El sitio del concurso era Anapra, un poblado mexicano que, literalmente, se estrella contra la línea fronteriza y su reja de 3 metros de altura. Anapra es un asentamiento abusivo estilo “paracaídas”, de unos 30,000 residentes, ubicado en las afueras de Ciudad Juárez. Unos cientos de metros al norte está el centro urbano de Sunland Park, Nuevo México. Durante años, antes de que se instalara la barrera artificial con la reja, estas dos comunidades estaban conectadas a nivel social y económico como dos culturas sin separaciones. Estas comunidades representan hoy una condición paradigmática de la frontera, donde los gobiernos han perdido la batalla de una planificación efectiva en beneficio de sus crecientes poblaciones en tránsito.
El concurso contó con 467 inscritos de 34 países, de los cuales un 56% fueron de México y un 21% de Estados Unidos. El jurado estuvo
integrado por el mexicano Francisco Serrano, el catalán Joan Roig, Rozana Montiel, de la redacción de Arquine, y quien esto escribe, de la Universidad de Nuevo México. Se seleccionó un único proyecto como Primer Premio, destacándose cinco menciones.
Los proyectos seleccionados evitan agudizar la división entre ambas naciones. Cuatro de los seis finalistas presentan un sesgo ligado al “land art”, vislumbrando estrategias provisionales que enfatizan la naturaleza provisoria de la realidad actual en la frontera. Dos proyectos más agresivos proponen una utopía bajo forma de jardín amurallado y de estación de servicio ambulante, en clara alusión paródica a la patrulla fronteriza. Estos proyectos desafían con valentía a gobiernos, arquitectos y planificadores a que se atrevan a concebir medios más proactivos, capaces de inspirar el futuro de la frontera.
Arquitectos y planificadores tienen una responsabilidad formidable en la definición de infraestructuras sociales, viviendas y espacios culturales para una población fronteriza híbrida de más de 50 millones de personas, en EUA y México. Sin embargo, día a día, la construcción prosigue y, en gran parte, sin la participación de proyectistas profesionales o estudiosos.
Si muchos tienen razón respecto a que la frontera nos habla de nuestro futuro, las problemáticas ligadas a la justicia social y a la forma urbana son las que determinarán el futuro de todos nosotros. Los proyectos presentados para FRONTERA / BORDER constituyen una adecuada y atenta discusión inicial de cuestiones más amplias que la simple frontera EUA-México.•
The pressures upon the political boundary between the United States and Mexico have never been so palpable as today. More than just a line between two countries, the border has today become a shared economic zone, thoroughly transformed through maquiladora programs implemented on both sides since the adoption of NAFTA policies. This phenomenon has made the region of Ciudad Juárez, Mexico and El Paso, Texas, with a population of over 2.5-million, the largest border community in the world. This is a place where first- and third-worlds collide, a place that many believe is a microcosm of our future.
At this moment of intense interest in issues relating to sovereign boundaries, national security, immigration, and the impact of a globalized economy, the 7th Concurso Internacional Arquine challenged architects to design a pedestrian crossing at the US-Mexico border. In
addition to the accommodation of Immigration and Customs controls
in one comprehensively designed facility, the competition brief encouraged participants to consider other unique programs at this international crossroads that would further an agenda for economic, social and cultural exchange. In the face of the United States government’s epic frenzy of legislated xenophobia and a reinvigorated mission to close its southern border, this competition sought other attitudes toward the mutual desire to cross in this contested terrain.
The site for the competition was Anapra, a Mexican village that literally crashes into the line of the border and is met by a 10-foot tall INS fence. Anapra is a “parachute” squatter settlement of roughly 30,000 residents located on the remote outskirts of Ciudad Juárez. A few hundred yards to the north of Anapra is the town center of Sunland Park, New Mexico. For years, before the artificial barrier of the fence was installed, these two communities had been socially and economically connected as cultures that knew no borders. Today, these communities represent a paradigmatic condition of the border where governments have lost the battle to effectively plan for their growing transient populations.
The competition attracted 467 entries from 34 countries, with roughly 56% of the entrants coming from Mexico and 21% from the United States. The jury was composed of Mexico’s Francisco Serrano, Barcelona architect Joan Roig, Mexican architect and Arquine Editorial Board member Rozana Montiel, and myself, from the University of New Mexico. A single project was selected as a First Prize with five others
selected for equal Merit Prizes.
The winning projects selected for FRONTERA/BORDER avoided furthering divisiveness between nations. Four of the six winning projects had a “land art” bias envisioning provisional strategies which emphasize the momentary nature of today’s reality of the border. Two more aggressive projects proposed a Utopia in the form of a walled garden and a roving service-providing station parodying the Border Patrol. These projects courageously challenged governments, architects and planners to conceive of more proactive means to inspire the border’s future.
There is a tremendous responsibility for architects and planners to take part in shaping social infrastructures, housing and cultural spaces for a new hybrid borderland population that numbers over 50 million people in the US and Mexico. However, every day, the building continues, and mostly without the involvement of design professionals or
academics.
If many are right about the border being a place that tells us about our future, issues of social justice and urban form are the issues of the future, for us all. The projects submitted for FRONTERA / BORDER constituted an appropriately polite initial discussion of much broader
issues than simply the US-Mexico border.•
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