13 septiembre, 2017

Casa manifiesto

por Juan José Kochen | @kochenjj

El primer manifiesto en México se escribió en 1921. Anuncios, carteles y publicaciones como Irradiador (1923) e Urbe (1924) consumaron la vanguardia gráfica y discursiva del primer proyecto internacional de nueva estética en México. Hacia 1923 aparece publicado el libro Vers une Architecture de Le Corbusier. En México, el libro circuló a partir de 1924 y Juan O’Gorman, Juan Legarreta y Álvaro Aburto asumieron el planteamiento técnico de que “la casa es una máquina para habitar” suprimiendo las consideraciones estéticas de su manifiesto y casa ultraísta.

En 1933, Manuel Ortiz Monasterio escribiría que “Le Corbusier termina su obra con este terrible dilema: “¡arquitectura o revolución!”, con lo que da a entender que o resolvemos la casa, la escuela, la granja, el taller, en una palabra…o la arquitectura será culpable de la tremenda revolución social que acarrearía el dejar más tiempo pendiente el problema humano más culminante en la época actual”. Mientras O’Gorman decía que “lo leí varias veces, con el máximo interés”, los ecos de Le Corbusier rezumbaban en la arquitectura latinoamericana: “la vida moderna exige, espera, un nuevo plan para la casa y para la ciudad. La industria, desbordante como el río que corre hacia su destino, nos trae nuevas herramientas, adaptadas a esta nueva época animada de espíritu nuevo”.

Así, en tres partes (contexto-O’Gorman-Le Corbusier), y con el oficio del arqueólogo para desmenuzar una obra a partir de sus ideales, Casa Manifiesto propone la de-fragmentación y re-visita a la Casa O’Gorman de 1929. Se trata de una investigación para comprender las ideas alrededor de la modernidad y la persistencia de algunas de éstas en la actualidad. En un primer tiempo que tuvo lugar en la galería José Luis Benlliure de la UNAM se aislaron todos sus componentes agrupando historiografías y excavaciones para descubrir las ideas que están detrás de las formas.

De esa manera, se contó el origen y las ideas sin la casa para luego intervenirla y trabajar con/en ésta. Construida entre 1929 y 1931 en San Ángel, esta casa rubricó el movimiento moderno en México. Entre grandes aviones, máquinas y supermanzanas, se pensó que la mecanización estandarizada tendría un poder mesiánico de salvación. A sus 24 años, Juan O’Gorman abrevó su propio manifiesto y constituyó el primer laboratorio experimental de la habitación moderna en México. Separó la casa de sus cuatro linderos, la rodeó de vegetación y con base en un módulo básico de 4 metros, simplificó el uso desnudo de las losas de concreto haciendo lucir la esbeltez de sus columnas y la transparencia de sus vidrios.

El cemento mecanizó la construcción de la arquitectura durante el periodo posrevolucionario en México. El material se introdujo en 1919 con una  campaña propagandística destinada a conocer los beneficios del artefacto. Así surgió la revista Cemento en 1925 orquestada por Federico Sánchez Fogarty para propagar “el polvo mágico” con lemas como “el concreto es para siempre”, “el concreto es la letra, el verbo de la arquitectura contemporánea”, “la casa de concreto tiene la fortaleza de El Palacio de Hierro” o “se acerca el principio de la edad del concreto”.

En 1928 inició la edición de la revista Tolteca y continuó la tarea de difusión de su antecesora. Se convocó a un concurso de fotografía y pintura; el primer premio de fotografía lo recibió Manuel Álvarez Bravo y los tres primeros premios de pintura: Juan O’Gorman, Rufino Tamayo y Jorge González Camarena. En el número 22 (marzo de 1932) de la revista se refirió que: “La casa del arquitecto Juan O’Gorman en el antiguo San Ángel, ahora Villa Álvaro Obregón, quizá la más revolucionaria y radical que se haya hecho en México hasta estos momentos. Nosotros la llamaríamos primeros principios”.

Así como ésta se plantearon nueve categorías: CM CASA MANIFIESTO, PM POLVO MÁGICO, SE EN SERIE, MH MÁQUINA DE HABITAR, PL PLANTA LIBRE, AV ARQUITECTURA VISIBLE, AU EL AUTOMÓVIL, BN LA BUENA NATURALEZA y CT CONTRA LA TRADICIÓN.

El segundo tiempo sucede en la propia Casa O’Gorman, a un costado del Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo (en exhibición hasta el 29 de octubre). Como mapa para cruzar derivas y puentes de correlación, lo que se muestra es la orientación y georreferencia de las ideas con claves de interpretación. ¿Qué tan vigentes son los manifiestos y premisas del Movimiento Moderno? ¿Aún pensamos en manifiestos o ideas más allá de la forma?

 

Arqueología de la modernidad. La persistencia de las ideas es un proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) y tiene como antecedente el segundo lugar obtenido en el concurso para el Pabellón de México para la Exposición Internacional de la Bienal de Venecia de 2014 y la Mención Honorífica en la IX Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU) en la categoría de trabajos de investigación | Proyecto. Lucía Villers, Juan José Kochen, Alberto Odériz | Colaboradores. Diego Tapia, Sara Ivone, Madeline Jiménez, Alejandro Palafox, Hiram Yunqué y Alejandro Alfaro.

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