Cultura en Construcción Mty

10 mayo, 2013

por Anette Arámbula

La Bienal de Venecia nació en 1895 con la intención de impulsar la creatividad artística y promover nuevas tendencias de arte. La Exposición Internacional de Arquitectura comenzó en 1980 y se alterna cada año con la Bienal de Arte. Estos eventos se realizan principalmente en un parque, Giardini di Castello, que alberga una gran sala de exposiciones y 28 pabellones nacionales permanentes, diseñados a lo largo del siglo XX por arquitectos como Rietveld, Stirling, Scarpa, Hoffmann, Aalto, entre otros. Sólo tres pabellones corresponden a países de América Latina: el de Venezuela, de Scarpa (1956); Uruguay (1960) y Brazil (1964). La Bienal también se lleva a cabo en el reformado edificio del Arsenale (antiguo astillero de la fuerza naval veneciana), donde se plasman obras artísticas internacionales de cine, poesía, teatro, danza, música, artes visuales y arquitectura. 17.000 metros cuadrados conforman la zona expositiva de la bienal, que se complementa con eventos autónomos adicionales en los sestieri o seis zonas de la ciudad de Venecia.

México comenzó a participar en la Bienal de Venecia a partir de 1950 con obras de Tamayo, Rivera, Orozco y Siqueiros, pero fue hasta 2007 que intervino con un pabellón oficial dentro del Palazzo Soranzo Van Axel. En 2012 se consiguió la Chiesa di San Lorenzo (cerrada por más de 30 años por su deteriorado estado) como sede permanente mexicana hasta el año 2021, gracias a un acuerdo de comodato suscrito con la Comune di Venezia y Conaculta el 30 de noviembre de 2012. Los términos del acuerdo establecen que México se compromete a invertir un total 1.5 millones de euros pagando a empresas italianas que restaurarán y preservarán la iglesia veneciana, a cambio de disfrutar del edificio por nueve años para desarrollar cinco bienales de arquitectura y otras exposiciones artísticas en su interior. Según la comisaría del Pabellón Mexicano en Venecia, este contrato permitirá continuar con la promoción del trabajo de arquitectos nacionales y arte mexicano en el extranjero, así como ahorrar 50% de lo que México habría pagado durante 11 años rentando un espacio en jardines que dejan de tener vida al concluir la bienal.

El evento estuvo abierto al público del 29 de agosto al 25 de noviembre de 2012 y el tema fue Common Ground. Descartando las autorías individuales definidas, el argumento general aludió a la cultura arquitectónica generada por el colectivo de ideas diferentes que, dentro de su disparidad, coinciden en ámbitos comunes de percepción, necesidades, aspiraciones e historia. Siguiendo la línea curatorial de Miquel Adrià, la muestra mexicana se pronunció por una Cultura en Construcción, exhibiendo espacios culturales de diferentes autores, con historias y características también diversas, pero que hablan un lenguaje común. Respondiendo al contexto temático de la Bienal, se muestra acertadamente la pluralidad que caracteriza a la cultura mexicana en el terreno de la arquitectura, trazando una conexión entre edificios existentes y arquitectura emergente, evidenciando el enriquecedor diálogo intergeneracional entre los diseñadores que trabajaron en su rescate (La (a)puesta mexicana).

Haber seleccionado la Chiesa di San Lorenzo de Venecia para exponer proyectos “en construcción” fue oportuno en tanto que el edificio mismo es un ícono de la cultura en su lugar que puede emerger de nuevo. Aunque las llaves de la iglesia fueron entregadas a México casi tres semanas antes del inicio del evento y el espacio no pudo reunir las condiciones de seguridad que permitiera el ingreso de los visitantes para la muestra, la ocasión se aprovechó hábilmente montando una estructura en forma de túnel con andamios frente a la fachada de la iglesia –dando así la impresión de estar en construcción. El armazón fue cubierto con un patrón rítmico de líneas con 13 tonos diferentes, inspirado en los “colores de las agrias”, a decir del curador del pabellón mexicano Gastón Ramírez, pero que para Miquel Adrià, curador de la exposición, son signo de la variedad expresada en el contenido de la exposición.

En el interior del túnel, a la derecha, se colocaron en serie las láminas impresas mostrando fotografías, planos y textos descriptivos para los 13 proyectos anteriormente mencionados. Frente a cada lámina, a la izquierda del túnel, se instaló una pantalla electrónica presentando en video el proyecto correspondiente. Al final del recorrido, era posible contemplar el interior de la Chiesa di San Lorenzo desde el atrio.

Afortunadamente, la muestra creada para el pabellón de México en la XIII Muestra Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia se expondrá en diversos lugares de forma itinerante. Actualmente se exhibe en la Nave Generadores del Centro de las Artes de Monterrey en el Parque Fundidora (Generadores de cultura), un lugar histórico que también fue recuperado como espacio cultural. La Compañía de Fierro y Acero de Monterrey se fundó el 5 de mayo de 1900. Ubicada en el extremo oriente del centro de la ciudad, creció por etapas hasta abarcar una extensión de 142 hectáreas. Albergó el primer Alto Horno de Fundición de América Latina en 1903 junto con talleres, oficinas, un hotel, casas, escuela y otros hornos. En mayo de 1986 se decretó su quiebra y dos años después, el Gobierno Federal declaró de utilidad pública la conservación y mejoramiento de los terrenos, iniciando así la construcción del Parque Fundidora a través de un fideicomiso. Desde esa fecha se ha dotado de equipamiento urbano a la zona, se han añadido los terrenos de la siderúrgica Peñoles para conectar el parque a través del Paseo Santa Lucía con la Explanada de los Héroes y se han restaurado y reutilizado las antiguas naves y estructuras industriales.

Los trabajos de conservación de la Nave Generadores –así como de otras ocho naves correspondientes a la etapa más antigua de Fundidora– se llevaron a cabo por los arquitectos Héctor Domínguez del Peral y Javier Sánchez García. Su nombre original fue Nave de Turbo sopladores, una instalación industrial funcionalista con disposición oriente-poniente, planta alargada en “L”, carente de cerramiento en su perímetro, con crujías abiertas sin apoyos intermedios que permitían instalar maquinaria y facilitar las circulaciones. Mide 58mts del largo por 24mts de ancho en su fachada poniente y 18mts de ancho en el costado oriente, donde se adosa a otra nave, la Nueva Planta Eléctrica (Generadora Mitsubishi). Su construcción fue progresiva desde 1968 hasta 1976 y se utilizaron diferentes materiales y sistemas a lo largo de ese tiempo. La nave fue sede de los ingenios de soplo que producían el aire que requería el Alto Horno N°3 para la fusión. A pesar del avanzado estado de deterioro que presentaban tanto las cubiertas laminares de fachada como la losa de concreto armado en dos aguas, la estructura de columnas de acero de sección “I”, reforzada por trabes y contra venteos de perfiles de acero, así como las armaduras estructurales de acero se conservaban en buen estado.

Para su rescate, el nuevo uso del edificio estuvo determinado por el programa arquitectónico que dictó el Forum Universal de las Culturas 2007 para la Nave Generadores: un espacio capaz de albergar exposiciones de arte contemporáneo en 2 niveles. El criterio para la intervención fue la reinterpretación del nuevo uso, con voluntad de rescate, conservación y reutilización. Al inmueble se le dotó de una doble piel para aislar térmicamente el interior y hacerlo más adecuado para alojar obras artísticas. El muro interior se construyó con block de concreto de 15 cms de espesor con dalas y castillos. El muro exterior se edificó con lámina, conservando la modulación original y con un color semejante a la tonalidad del también restaurado Alto Horno N°3. El acristalamiento característico de la fachada original de la Nave Generadores fue eliminado, colocando en su lugar frentes sin vanos que son acordes con uso del inmueble como museo de arte. La maquinaria al interior de la nave se conservó como objeto de valor histórico y estético.

A partir de 2013, la Nave Generadores se integró al conjunto de edificios que en conforman el Centro de las Artes en Monterrey: Cineteca, Fototeca, Sala de Exposiciones, Teatro de las Artes, Pabellón de Ruedas, Escuela Adolfo Prieto y Auditorio Carlos Prieto. Siendo el primer recinto con este perfil en México, la Nave Generadores hospeda la “Casa del Diseño y la Arquitectura en Monterrey” y da cabida a la versión itinerante de lo presentado en la XIII Muestra Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia. Además de incluir una breve reseña sobre el Parque Fundidora, la exposición de Monterrey incorpora una museografía diferente a la que tuvo durante la Bienal. Rodeadas por la penumbra y con un ambiente acústico instrumental sutil, las láminas cuelgan del techo de la nave e invitan al recorrido presentando planos, fotografías, diagramas y procesos constructivos para cada proyecto. Parecen flotar y tener luz propia, intercalándose entre pantallas donde asoman videos con imágenes de los arquitectos que explican el proceso creativo de los proyectos. Haber seleccionado la Nave Generadores para dar cabida a esta muestra, conservando el nombre “Cultura en construcción” es un acierto, pues expande el horizonte de la arquitectura haciendo referencia al concepto que la ciñe: la cultura, planteada como idea viva, capaz de moldear identidades, de constituir grupos e instaurar ambientes en un mismo territorio “en construcción”.

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