COLUMNISTAS./

Alejandro Hernández Gálvez

Director de contenidos Arquine

Arquitecto y editor. Ha publicado en varios periódicos y revistas y es Director de Contenido de Arquine desde julio del 2013. Entre otros libros es coautor de 100 x 100, arquitectos del siglo XX en México y de Sombras, sombreros, sombrillas: de algunos principios de la arquitectura.

ARTICULOS DEL AUTOR./

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Sin revolución y sin arquitectura

“Imaginémonos como arquitectos, armados de una amplia gama de capacidades y poderes, inscritos en un mundo físico y social lleno de restricciones y limitaciones. Imaginémonos también que luchamos para cambiarlo.”

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Aire

‘La arquitectura de aire siempre ha sido sólo un estado de transición, pero hoy la imaginamos como el medio para acondicionar espacios geográficos privilegiados. La auténtica meta de la arquitectura inmaterial: aire acondicionado en grandes áreas geográficas residenciales,’ Yves Klein.

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Nada es gratis en esta vida, dicen

Una Bienal como la de Venecia no es un concurso, aunque haya premios. Es un espacio en el que la exhibición de propuestas es consecuencia de planteamientos críticos. Por eso en varios países se convocan concursos para seleccionar a quienes proponen las ideas que estructuran la muestra. Y por eso no tiene sentido convocar que se envíen obras y material sin tener claro qué se quiere contar y cómo.

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El teatro de operaciones: la calle

La guerra contra el terrorismo acaso implicaría, paradójicamente, recuperar los límites espaciales y temporales de la violencia. Entender el papel que juega la resistencia. Resistir no es ceder al  terror, al contrario. Muros más altos, calles cerradas, cercos y cámaras de videovigilancia en cada esquina, ni acaban ni contienen al terrorismo, lo hemos visto. Son, más bien, la afirmación final del estado de guerra generalizado y del terror ambiental.

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Arquitectura prêt-à-porter

Entre arquitectos —sobre todo en medios académicos y crítica especializada— se ha dicho muchas veces, con una mezcla de pena y resignación, que la gran mayoría de los edificios y construcciones que conforman nuestra ciudad no pasan por las manos de profesionales calificados. Y, aún peor, que el mínimo porcentaje de edificios proyectados y construidos por arquitectos y diseñadores, lo son por aquellos cuyos intereses se cargan más hacia el negocio y la especulación financiera que hacia el lado de la experimentación y la investigación.

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El campus en el bosque de la fantasía

Bosque Real no es realmente un bosque sino un fraccionamiento cerrado, separado con muros de las colonias populares que lo rodean. Ahí se anuncia la construcción del “campus universitario privado más grande de México” y, paradójicamente, se pretende que tenga “influencia social.”

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El ruido de los otros

Hoy en la ciudad de México hay menos pregones. Se sigue oyendo el grito potente de los repartidores de gas y de garrafones de agua. Y los de reproducción mecánica como el de los tamales oaxaqueños o el inigualable se compran colchones, tambores, refrigeradores, estufas, lavadoras, microondas o algo de fierro viejo que vendan. Sonidos y pregones que habrá que seguir registrando antes que la gentrificación sonora declare que el infierno es el ruido de los otros.

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Políticas del límite

En su reciente libro sobre el pensamiento de Iván Illich, Humberto Beck habla de una política de los límites, que equivaldría a imaginar, junto con otras maneras de distribución de la riqueza, nuevas formas de distribución del conocimiento y nuevas modalidades para los vínculos entre los seres humanos, sus herramientas y su entorno.

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¿En dónde vivía el oficial Matute?

Carlitos Matute es el nombre en español de Charlie Dibble, el oficial de policía al que le toca lidiar con Don Gato (Top Cat) y su pandilla —Cucho, Demóstenes, Espanto, Panza y Benito B. Bodoque— en la serie de dibujos animados que produjo Hanna-Barbera entre 1961 y 1962.

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