7 mayo, 2013

Esto no es un museo

por Pedro Hernández Martínez | @laperiferia

¿Qué es un museo? ¿Un archivo? ¿Un espacio para el intercambio cultural? ¿Un lugar de consumo? ¿O todo a la vez? Estamos acostumbrados como arquitectos a pensar, cuando nos proponen el ejercicio de diseñar en un museo, en un edificio, más o menos grande, que acoge un determinado contenido y, a lo sumo, en una institución que lo administra.  Es decir, en primera instancia podemos pensarlo como un elemento fijo al que la gente acude para ‘consumir’ cultura. Pero de otro lado, estas instituciones y espacios tienen la capacidad de erigirse como centros de critica e intercambio de ideas, es decir, no deben ser sólo vistos sólo como un contenedor, sino como lugar de discusión y debate.

Debido a su formulación pasiva y a la reticencia que en ocasiones producen a muchos espectadores esta clase de espacios, las instituciones deben buscar otras maneras de transmitir la cultura al publico; de hacerles participes en el proceso de discusión cultural y al tiempo hacer que la institución abandone un discurso demasiado elitista, encerrado en su propio espacio, que aleje a un previsible actor. Un posible mecanismo de acción es la de generar dispositivos que permitan transmitir esa cultura y generen nuevos espacios (nómadas) vinculados al museo. Eso es lo que se propone recoger la muestra Esto no es un museo. Artefactos móviles al acecho que tiene lugar hasta el 30 de junio de 2013 en el Centro Cultural de España, que se define como una concepción “expandida del museo”, en el que la institución busca abandonar el edificio a través de dispositivos móviles que invadan las calles, esponjen la institución y, sobre todo, acerquen la cultura al público, invitando al espectador a conocer el trabajo de distintos artistas o debates culturales invadiendo el espacio urbano y llevando los foros de discusión del museo cerrado a la calle. Si la gente no va al museo, el museo irá a la gente, podría ser  la estrategia que nos quiere transmitir la exposición y en donde se nos expone como las instituciones culturales pueden aprender de los mecanismos y el lenguaje de la arquitectura informal, del reciclaje, de los artefactos móviles, livianos, nómadas creados con pocos medios por comerciantes ambulantes que encontramos en muchas de nuestras calles, haciendo propias sus practicas, estrategias y modos de acción. Su curador, Martí Peran, sitúa algunos referentes no sólo en los mencionados mecanismos de los comerciantes informales sino en referentes históricos como las Misiones Pedagógicas de la Segunda República española que trataban de acercar la cultura y el conocimiento a aquellas zonas más alejadas, algo que repiten proyectos como El cine vino en Chile o Biblioteca de Nezahualcóyotl de Diego Pérez en México.

La muestra construye un discurso desde el que cuestionar el papel del museo en la sociedad. Pero ante el peligro que supone no salir de las paredes del museo los curadores decidieron no sólo aglutinar un conjunto de piezas y fotografías en la sala del CCE, archivo posiblemente imprescindible para entender la dimensión del discurso, sino establecer una colaboración con una serie de espacios culturales, pequeños y grandes, distribuidos por toda la ciudad como son el Centro Cultural Casa TalaveraCasa VecinaSOMACentro Cultural Universitario TlatelolcoGIAIAEATEA y el Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, que amplían la muestra acogiendo un programa de actividades paralelas, que incluye talleres, seminarios y activaciones de artefactos que actuarán en distintas partes de la ciudad.

De esta manera, la exposición reivindica no sólo construirse como un mero archivo, sino que defiende estas prácticas artísticas que invaden el espacio público, construyendo esa misma concepción “expandida” a la que desea atender en su discurso, convirtiendo toda la ciudad de México y a cualquier ciudadano a ser parte de la exhibición. Los dispositivos móviles, y la forma de exponerlos, abren el campo, construyéndose, al tiempo, como “alternativas al tradicional modelo expositivo del cubo blanco”, repensando la idea de edificio/institución, acercando la cultura a la calle a través de la acción directa al explorar estrategias de re-apropiación de la ciudad, cercanas tanto a la lógica informal como al activismo urbano que piensan la ciudad como algo cambiante y vivo, en la que los dispositivos tienen la capacidad de modificar la cualidad del espacio urbano y ejecutar nuevas formas de relación y aprendizaje entre el público y la cultura.

 

Imágenes © Centro Cultural de España

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