App Arquine

06 de diciembre de 2011

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Descripción

- Más de 200 edificios y 70 arquitectos.
- Actualizaciones mensuales.
- Comparte en redes sociales.
- Ubica el edificio en el mapa.
- Filtros por zona y época.
- Marca tus edificios favoritos.

La ciudad de México es una historia de sucesivas capas, construcciones y destrucciones de un mismo palimpsesto urbano. Así como la ciudad colonial se sobrepuso a la ciudad prehispánica, la que se fue formando en el México independiente acabó con la del virreinato, y la ciudad posrevolucionaria arrasó con la del siglo XIX y los primeros años del XX.

Quizás el hecho de hablar de una misma ciudad sea un eufemismo, puesto que en ella coexisten diversas ciudades, suburbios, zonas y colonias. Le Corbusier decía que la arquitectura es el resultado del estado de ánimo de una época. Cada situación y momento histórico de la ciudad determina las oscilaciones de su arquitectura, la cual preside, a su vez, los destinos de su conformación urbana.

La Guía Arquine de la ciudad de México se estructura con base en esta evolución cronológica de la ciudad y sus personajes arquitectónicos. Sin acotar temporalidades concluyentes, a caballo, entre arquitecturas posrevolucionarias, funcionalistas, modernas y contemporáneas; este compendio de arquitecturas es un recuento de obras insignes de la ciudad.

Los proyectos aquí reseñados marcan la entrada a la modernidad de una arquitectura mexicana con reminiscencia revolucionaria y Art Déco, pero con principios de un marcado estilo funcionalista. El punto de partida es en la década de los años veinte, desde la obra pública de Carlos Obregón Santacilia, los edificios gubernamentales de Vicente Mendiola y Guillermo Zárraga, los edificios de Juan Segura y Manuel Ortiz Monasterio, las casas de Juan O’Gorman entre 1929 y 1932, hasta los proyectos hospitalarios de José Villagrán.

Dividida en seis zonas: Centro, Reforma, Roma / Condesa, Polanco, Coyoacán / San Ángel, Santa Fe y Más de la ciudad, esta guía no pretende encasillar edificios por cuadrantes de la ciudad, sino mostrar las áreas de mayor trascendencia arquitectónica y cultural para fomentar recorridos secuenciales. Esto permite delimitar escenarios y elementos de una ciudad con distintas zonas conurbadas y más de 20 millones de habitantes.

Así, la guía transita por obras del nacionalismo posrevolucionario, la creación de escuelas y hospitales de la primera modernidad, las dotaciones culturales y las grandes sedes corporativas de finales del siglo. De los años cincuenta con la creación de la Ciudad Universitaria, El Pedregal de San Ángel y las Torres de Satélite, a los Juegos Olímpicos de 1968. Del Centro Nacional de las Artes en los noventa a la creación de Santa Fe y nuestra arquitectura coetánea.

A manera de ficheros, la guía despliega el nombre de la obra, arquitecto o arquitectos (además de su biografía), año de conclusión, zona, dirección y breve descripción. Con esto, surgen distintas lecturas y opciones de búsqueda, además de una selección de edificios favoritos para dibujar rutas e itinerarios propios de un flâneur.

Podemos pensar que hay arquitecturas sin explorar en la ciudad, pero sólo recorriendo sus calles y conociendo la historia de los edificios y sus arquitectos, se puede establecer una relación evidente entre la forma y los estilos a través de las épocas. Más que una investigación historiográfica, esta guía pretende trazar los rumbos, referentes y personajes de la ciudad de México con el fin de recorrerla y resignificarla.

Octavio Paz la llamó “Ciudad del fuego y del agua”, en un texto publicado para la revista Life en 1962. Como cronista, Juan Villoro la describe como una urbe itinerante de límites difusos: “la inabarcable ciudad de México que desafía las brújulas y los mapas del hombre…Los cambios de la ciudad generan un vértigo de parque temático…El Distrito Federal y la zona conurbada se han transformado a tal ritmo que el espacio no puede ser visto como una categoría fija. Estamos ante una metrópoli nómada, que migra hacia sí misma” (Las llaves de la ciudad, 2008).

La ciudad impone una geografía que se ha desprendido de parámetros espaciales—incluso de sus orígenes lacustres—para imponer otros, los temporales, donde los edificios se convierten en acontecimientos y las distancias en duraciones. Al igual que la ciudad, esta guía se puede recorrer de mil maneras, escrutadora, lenta, sincopada, apresurada, sintética, analítica, dispersa, cronológica o atemporal.